Ese incremento en las ventas de Volkswagen significa un 7.2 por ciento más que el resultado obtenido en los seis primeros meses de 2007.
El siguiente objetivo de Volkswagen será General Motors. El gigante de Detroit vendió en el primer semestre del año, 4.54 millones de unidades, un 3 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior. Toyota se mantiene en el número 1, inalcanzable con un volumen de ventas de 4.8 millones de vehículos (un 2.2 por ciento de incremento).
Para el presidente del Consejo de Administración del Grupo Volkswagen, Martin Winterkorn, este tercer puesto demuestra “que estamos en el camino correcto, con una presencia internacional incluso más fuerte y, por encima de todo, con un programa de producto acertado. Seguiremos creciendo sistemáticamente incluso en la eventualidad de unas condiciones adversas de mercado”.
El que la sigue la consigue, reza el dicho popular. Y Volkswagen, como buen alemán, se ha empecinado. El consorcio automovilístico, por medio de su presidente, Marint Winterkorn ha vuelto asegurar que, de aquí a ocho años, ocupará el primer lugar en el escalafón mundial de ventas por delante de Toyota y General Motors.
Con una caída en las ventas del 15,5 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, agosto de 2008 se puede catalogar como uno de los peores en la historia de la automoción americana. Ni siquiera el descenso de la gasolina ha servido como alivio. Valga como ejemplo que el primer fabricante mundial (segundo en USA), Toyota, vio un declive del 9,4 por ciento. No obstante, los automakers estadounidense fueron, una vez más, los más perjudicados.