Una de las razones para que el grupo Ford tuviera las intenciones de vender Volvo y otras marcas que hacían parte de su división de lujo fuera del mercado estadounidense era que sus resultados económicos no eran los mejores.
Su objetivo se terminó de cumplir en agosto pasado cuando después de prescindir de Aston Martin, Jaguar y Land Rover, Volvo fue la siguiente en salir. La venta al grupo Geely movió más de 1,000 millones de dólares.
A principios de 2011 se sabrán específicamente los números logrados.