General Motors ha confirmado que reducirá el lanzamiento del Chevrolet Bolt EV a partir de diciembre, produciéndolo con un solo turno en su planta de Kansas en lugar de los dos inicialmente previstos. La decisión responde a la incertidumbre en la demanda de vehículos eléctricos que generará la inminente desaparición del crédito fiscal federal de 7.500 dólares, que expira el 30 de septiembre tras ser recortado por el presidente Donald Trump y el Congreso republicano.
La medida no afecta solo al Bolt: GM también ha anunciado una parada en diciembre en su planta de Spring Hill, Tennessee, donde produce los Cadillac Lyriq y Vistiq eléctricos, además de modelos de combustión. Entre enero y mayo de 2025, la producción de estos SUV se reducirá a un solo turno. Este ajuste supone un freno adicional al ambicioso plan de electrificación de la CEO Mary Barra, que había fijado como meta la electrificación total en 2035, un objetivo ya pospuesto.
El recorte llega en un momento paradójico: en agosto GM reportó ventas récord de más de 21.000 vehículos eléctricos, con especial protagonismo del Equinox EV fabricado en México y los Cadillac Optiq y Vistiq, que registraron cifras históricas. Sin embargo, la marca reconoce que el fin de los incentivos puede provocar una caída brusca de la demanda en los próximos meses, obligando a actuar con cautela para evitar una sobreproducción que desemboque en descuentos masivos.

Duncan Aldred, presidente de GM para Norteamérica, aseguró que la compañía seguirá ganando cuota de mercado a medio plazo, mientras que competidores más pequeños ya están recortando drásticamente sus planes eléctricos. No obstante, la estrategia de GM parece virar hacia un mayor equilibrio, reforzando a largo plazo su apuesta por pick-ups y SUV de gran tamaño, cuya producción aumentará en Detroit a partir de 2027.
Este escenario refleja cómo los cambios regulatorios de la administración Trump, que además eliminaron las multas a fabricantes que incumplen los objetivos de consumo, están alterando el rumbo de la transición eléctrica en Estados Unidos. Aunque GM sigue comprometida con los eléctricos, la pérdida del crédito fiscal supone un duro revés que podría ralentizar el avance de su estrategia en un mercado cada vez más competitivo.