El BMW M3 nació como un requisito para competir en el DTM. BMW debía fabricar al menos 5.000 unidades, pero la demanda superó todas las expectativas y terminó produciendo cerca de 18.000. Lo que comenzó como un coche de carreras homologado se transformó en un icono del automovilismo.
El diseñador Marcello Gandini creó el BMW Garmisch en 1970, pero tras su presentación desapareció sin dejar rastro. Décadas después, la marca logró reconstruirlo a partir de fotografías y archivos históricos.
El BMW XM Label Red es el modelo más potente de la historia de BMW, con 738 CV gracias a su sistema híbrido V8. Una cifra que supera a muchos deportivos tradicionales de la marca.
El Z18 fue un proyecto experimental que combinaba un roadster con capacidades off-road. Tenía tracción 4×4, interior resistente al agua y una carrocería preparada para el uso extremo, aunque nunca llegó a producción.
Las icónicas franjas del logo M podrían tener su origen en un acuerdo fallido con Texaco. Según esta teoría, los colores representaban a BMW, la petrolera y la fusión de ambas marcas.
Mucho antes del BMW i3, BMW presentó el E1 en 1991, un vehículo urbano eléctrico con autonomía destacable para su época, aunque nunca llegó al mercado.
El prototipo X5 Le Mans utilizó un motor derivado del McLaren F1 con más de 700 CV. Alcanzó velocidades cercanas a los 300 km/h y demostró el potencial extremo de un SUV.El prototipo X5 Le Mans utilizó un motor derivado del McLaren F1 con más de 700 CV. Alcanzó velocidades cercanas a los 300 km/h y demostró el potencial extremo de un SUV.
El homenaje al BMW 3.0 CSL fue presentado como concept, con diseño radical y enfoque deportivo, pero nunca se produjo en serie.
El BMW 507 que perteneció a Elvis Presley fue recuperado y restaurado por BMW Classic, devolviéndolo a su estado original tras años de abandono.
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