Hyundai ha puesto sobre la mesa una de sus estrategias más ambiciosas para los próximos años: crear una familia completa de vehículos con chasis de largueros para competir directamente contra referentes como Toyota, Ford y Jeep. La compañía pretende que esta arquitectura no se limite a una única pickup, sino que sirva como base para distintos modelos capaces de impulsar buena parte del crecimiento mundial que Hyundai espera alcanzar hasta 2030. El CEO José Muñoz confirmó que la intención es maximizar el volumen utilizando una misma plataforma, una estrategia que podría transformar por completo la presencia de la marca en el segmento de vehículos robustos.
El primer integrante de esta nueva generación será una pickup mediana prevista para 2029, aunque todo apunta a que estará acompañada por más modelos. Los conceptos Boulder y Crater ya han adelantado parte de la dirección que Hyundai pretende seguir, especialmente el Boulder, que presenta una imagen claramente orientada al todoterreno y que busca plantar cara a modelos como el Ford Bronco. La nueva arquitectura de bastidor en escalera permitirá desarrollar diferentes carrocerías sobre una misma base, desde pickups hasta SUV, mientras que Kia y Genesis también podrían beneficiarse de esta tecnología en el futuro.
La estrategia no se limita al diseño y la plataforma, ya que Hyundai también está estudiando diferentes soluciones mecánicas para estos vehículos. La pickup mediana podría llegar inicialmente con un sistema híbrido convencional o con tecnología de autonomía extendida, siguiendo una filosofía similar a la que la compañía está preparando para otros modelos. Por ahora, no se ha confirmado una versión completamente eléctrica, pero el objetivo es combinar capacidad de trabajo, autonomía y eficiencia para enfrentarse a un mercado donde los compradores exigen cada vez más tecnología sin renunciar a las prestaciones todoterreno.
Uno de los puntos más importantes de este plan será la fabricación. Hyundai estudia utilizar su planta de Meta, en Georgia, como uno de los grandes centros de producción de esta nueva familia de vehículos. La instalación ya fabrica modelos eléctricos e híbridos de Hyundai y Kia y podría asumir nuevos productos destinados tanto al mercado estadounidense como a otros países. Muñoz incluso señaló que Estados Unidos podría convertirse en una plataforma de exportación, lo que demuestra que Hyundai no contempla esta ofensiva únicamente como una estrategia para conquistar al comprador norteamericano.
El proyecto también tiene una dimensión económica enorme. Hyundai pretende que estos nuevos modelos contribuyan de forma importante a su objetivo de incrementar un 35 % las ventas globales hasta 2030, y la posibilidad de compartir la plataforma entre Hyundai, Kia y Genesis podría reducir los costes de desarrollo y acelerar la llegada de nuevos vehículos. Sin embargo, el verdadero desafío será convencer a los compradores tradicionales de pickups y SUV de que la marca coreana puede ofrecer la misma resistencia y capacidad que fabricantes con décadas de experiencia en este terreno.
Toyota cuenta con una ventaja histórica difícil de igualar, gracias a modelos como la Tacoma, 4Runner, Tundra y Land Cruiser, cuya reputación se ha construido durante generaciones. Hyundai, en cambio, tendrá que demostrar rápidamente que sus nuevos productos pueden soportar trabajo duro, remolque y conducción todoterreno real, no solo destacar por diseño y tecnología. Si la futura pickup de 2029 y el SUV derivado del concepto Boulder cumplen las expectativas, la compañía podría reducir considerablemente esa distancia y convertir su nueva plataforma de chasis de largueros en uno de los pilares de su crecimiento hasta 2030.