Porsche está a punto de protagonizar uno de los regresos más inesperados de la industria automotriz. La marca alemana prepara un nuevo Macan con motor de gasolina para 2028, apenas unos años después de convertir al SUV en un modelo exclusivamente eléctrico. La decisión forma parte de una nueva estrategia que busca equilibrar la oferta entre motores de combustión, híbridos enchufables y vehículos eléctricos, ante una transición hacia la electrificación que está avanzando más lentamente de lo esperado.
La noticia resulta todavía más llamativa porque Porsche terminó la producción del Macan de combustión en julio de 2026. Sin embargo, durante el primer semestre del año, 19,695 unidades del Macan de gasolina fueron entregadas, frente a 15,620 ejemplares eléctricos. Esos números ayudaron a demostrar que todavía existe una demanda considerable por el SUV con motor tradicional, especialmente en mercados donde el modelo de combustión continúa disponible.
El futuro SUV está siendo desarrollado como un sucesor completamente nuevo y se espera que llegue en 2028, mientras el Macan eléctrico continuará formando parte de la gama. Prototipos vistos durante las pruebas ya muestran avances importantes del proyecto y, aunque algunos vehículos de desarrollo utilizan componentes que recuerdan al Audi Q5, Porsche trabaja en una propuesta propia. Incluso han aparecido rumores sobre el posible nombre Octan, aunque la compañía todavía no ha confirmado esa denominación.
La estrategia responde principalmente al comportamiento de los compradores. Porsche ha reconocido que necesita recuperar una oferta de gasolina más sólida sin abandonar sus vehículos eléctricos. El CEO Michael Leiters considera que tener nuevamente un Macan de combustión permitirá ofrecer una alternativa para quienes todavía no están preparados para cambiar a un vehículo eléctrico, mientras la versión EV atiende a los clientes que ya buscan movilidad totalmente eléctrica.
El movimiento tampoco significa que Porsche esté renunciando a los eléctricos. La compañía continúa actualizando el Macan EV y mantiene una estrategia que incluye modelos de batería como el Taycan y el futuro 718 eléctrico. De hecho, Porsche confirmó que su gama continuará combinando motores de combustión, híbridos enchufables y vehículos eléctricos, una fórmula que busca darle mayor flexibilidad ante los cambios en la demanda mundial.
La decisión podría tener consecuencias importantes para toda la industria premium. Porsche no es la única marca que está ajustando sus planes después de comprobar que la adopción de vehículos eléctricos no avanza al mismo ritmo en todos los mercados. La propia empresa ha señalado que la demanda de eléctricos crece más lentamente de lo previsto, mientras mercados como China atraviesan condiciones especialmente complicadas para los fabricantes europeos.
Para 2028, el escenario será especialmente interesante: el nuevo Macan de gasolina y el Macan eléctrico podrían convivir como dos alternativas dentro de la misma familia, algo que hace unos años parecía imposible para Porsche. El regreso demuestra que la marca prefiere mantener abiertas sus opciones antes que apostar todo a una sola tecnología, y convierte al próximo Macan en uno de los lanzamientos más importantes de su nueva etapa.
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