El Pontiac Firebird Trans Am de 1982 se convirtió en una de las grandes estrellas de El coche fantástico gracias a KITT, el vehículo inteligente que acompañaba a Michael Knight. La serie atribuía al coche una velocidad máxima de 200 mph, unos 322 km/h, mientras que el actor William Daniels ponía voz a su inteligencia artificial. Su carrocería negra y el característico escáner rojo delantero terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la televisión de los años ochenta. Décadas después, los Firebird de aquella generación siguen despertando interés entre los aficionados, aunque los ejemplares presentados como réplicas de KITT requieren comprobar cuidadosamente su autenticidad y las modificaciones realizadas.
El **Ferrari 308 GTS rojo de Magnum P.I. ** quedó unido para siempre a la imagen de Tom Selleck recorriendo las carreteras de Hawái. La producción utilizó ejemplares de distintos años durante sus ocho temporadas, y uno de los coches de 1984 conducidos por el actor alcanzó los 181.500 dólares en una subasta celebrada en 2017. Su techo desmontable y sus líneas italianas encajaban perfectamente con el ambiente soleado de la serie, convirtiéndolo en uno de los deportivos televisivos más recordados. Sin embargo, no todos los Ferrari 308 relacionados con la producción tienen el mismo valor: la documentación que demuestra el uso real en pantalla puede marcar una diferencia enorme en el precio.
El Batmóvil de la serie de televisión de 1966 tiene una de las historias más extraordinarias del mundo del automóvil. George Barris compró a Ford el prototipo Lincoln Futura de 1955 por un dólar y lo transformó en el vehículo de Batman para la televisión. Su diseño futurista, las enormes aletas y los numerosos dispositivos ficticios lo convirtieron en una estrella de la cultura popular. En enero de 2013, el ejemplar original se vendió por aproximadamente 4,6 millones de dólares, una cifra que refleja el valor que puede alcanzar un vehículo con una historia televisiva perfectamente documentada. Para los coleccionistas, la autenticidad resulta esencial, ya que existen numerosas réplicas inspiradas en aquel diseño.
El Dodge Charger de 1969 conocido como General Lee era el vehículo protagonista de The Dukes of Hazzard. Su color naranja, la bandera confederada del techo y los espectaculares saltos lo convirtieron en un símbolo de la serie. Según los datos citados por Hagerty, más de 280 Charger se utilizaron o destruyeron durante el rodaje, y aproximadamente 20 habrían sobrevivido. El desgaste provocado por las acrobacias explica por qué los ejemplares auténticos son tan apreciados por los coleccionistas. Aun así, el mercado está lleno de réplicas y vehículos decorados posteriormente, por lo que demostrar la relación de una unidad concreta con la producción es fundamental antes de pagar un precio elevado.
La GMC Vandura de 1983 que conducía el equipo de El equipo A se hizo reconocible por su carrocería negra, la franja gris y los detalles rojos. Su presencia constante en persecuciones y escenas de acción la convirtió en una parte inseparable de la identidad visual de la serie. Según Hagerty, se utilizaron seis furgonetas durante la producción y una de ellas se vendió por 84.000 dólares en 2021. El interés por el vehículo ha impulsado la aparición de numerosas réplicas, pero las unidades originales necesitan documentación que permita diferenciarlas de las transformaciones realizadas por aficionados. La Vandura demuestra que una furgoneta de trabajo también puede terminar convertida en un objeto de colección.
El Black Beauty de The Green Hornet se construyó sobre la base de un Imperial Crown de 1966 y fue desarrollado por el especialista Dean Jeffries. Con una longitud cercana a los 19 pies, unos 5,8 metros, destacaba por su carrocería negra y por incorporar elementos ficticios como lanzacohetes y un cañón de gas. Según el catálogo de RM Sotheby’s, existen dos coches funcionales utilizados para televisión. Uno de ellos se encuentra en el Petersen Automotive Museum, mientras que otro ejemplar ofrecido en una subasta no llegó a venderse, pese a contar con una estimación de entre 70.000 y 90.000 dólares. Su historia demuestra que la rareza y el atractivo visual no garantizan necesariamente que un vehículo alcance el precio esperado.
La GMC K-2500 conducida por Colt Seavers, el especialista interpretado por Lee Majors en The Fall Guy, representaba el lado más funcional de los vehículos televisivos. A diferencia de los deportivos exóticos o los coches repletos de dispositivos, esta pick-up encajaba con el trabajo del protagonista y con las escenas de acción de la serie. Su aspecto robusto reforzaba la imagen de un vehículo preparado para soportar saltos, caminos difíciles y un uso intensivo. Hoy, las GMC de aquella época siguen siendo buscadas por aficionados a las camionetas clásicas, aunque reproducir con exactitud la configuración televisiva exige investigar el año, la carrocería y los detalles concretos de la unidad original.
El Ford Gran Torino de 1975 de Starsky & Hutch se convirtió en uno de los coches policiales más reconocibles de los años setenta gracias a su pintura roja y la característica franja blanca lateral. La popularidad del modelo fue tan grande que Ford llegó a fabricar aproximadamente 1.300 réplicas oficiales, permitiendo que los aficionados adquirieran una versión inspirada en el coche de la serie. Aquellas unidades tienen un interés especial porque no todas las réplicas actuales cuentan con la misma procedencia. Para quien busque una, resulta importante comprobar si se trata de una versión fabricada por Ford en aquella época o de un Gran Torino convencional al que se añadió posteriormente la decoración.