Como si de un acuerdo tácito se tratara, la clientela de la más alta gama de los automóviles se repartirá de la siguiente forma: El bonachón que goza de transportarse con chofer, en una pequeña limusina, se dirigirá a Rolls-Royce, mientras que el ricachón más hedonista preferirá irse a Bentley, quien le ofrecerá mayor gozo al volante. Claro, ambas firmas inglesas seguirán haciendo tanto deportivos como berlinas ejecutivas, pero ése es el nuevo enfoque. Maybach deberá luchar por hacerse un lugar, aunque se perfila como la más balanceada.
Nunca una marca de tanto lujo ha sido tan dinámica en sus presentaciones como lo será Bentley de acá en adelante. El fabricante de palacetes rodantes, por medio de su vocero y director de estrategia comercial, Richard Leopold, se complace en anunciar que tendrán un modelo nuevo cada 18 meses.
Esto se debe a que gran parte de su nueva clientela habita en China, Malasia y Medio Oriente, quienes gozan de personalizar los carros como los americanos o europeos, pero se aburren más fácilmente de los mismos modelos. Además, compran lo recién salido sin importar nada más.
Por supuesto, no son la primera marca en leer este panorama, pues algo similar está sucediendo con Ferrari o Lamborghini (también de VW), e incluso marcas más terrenales como Mercedes-Benz.
Por supuesto, tomando ambas estrategias podríamos determinar que los esfuerzos de Bentley se centrarán en coupés deportivos y convertibles, dejando un poco de lado sus famosas berlinas. Como antítesis a esto, pero con el objeto de aumentar el número de unidades vendidas en el orbe, habrá una SUV Bentley que se anticipa con un shooting brake, y que de seguro será la favorita entre los magnates rusos y del tercer mundo.