En ninguna de sus versiones el BMW X6 es un vehículo accesible, y eso hace que entre su perfil de comprador aún haya algunos que aspiren en el fondo a la monstruosa versión M, mientras otros prescindiendo de su nada racional propuesta -dentro de lo no racional que es este vehículo- opten por querer intervenir su apariencia y su rendimiento dentro de ciertos límites lógicos.
La línea de accesorios que la división Performance de BMW dispuso incluye ornamentos que pretenden cumplir una función no tan estética y sí práctica, algo que en teoría es la regla general entre las preparaciones pero que no cuenta, como en este caso, con un desarrollo aparentemente avanzado considerando la sutiliza de objetos como los pequeños apoyos aerodinámicos a lado y lado del vidrio trasero o los alerones en los parachoques, sin dejar por fuera al fino ‘lip spoiler’ al final de la tapa del baúl.
Unos rines de 21 pulgadas serán otro artículo opcional, imprescindibles si se quiere adquirir el paquete completo, innecesarios si se tiene en cuenta la vulgar cantidad de caucho que ya toca el suelo en el modelo de serie.
En el habitáculo se podrán sustituir los pedales y el volante, que tendrá la parte baja achatada (en este caso si es una modificación más orientada hacia la apariencia).
En cuanto a potencia, la variante xDrive35i tendrá 20 caballos adicionales llegando a los 326, un esfuerzo no muy grande considerando que el seis en línea de tres litros está sobrealimentado (para este año sólo por un Turbo, no por dos), mientras que el V8 4,4 pasará de los 408 a los 448 HP, mejorando la aceleración desde parado hasta los 62 MPH hasta los 6,5 segundos en el propulsor más pequeño y 5,2 en el motor de mayor tamaño.