Audi ha tomado una decisión poco habitual en la industria del automóvil: eliminar una innovación tecnológica cuando el vehículo ya estaba prácticamente listo para llegar a producción. El Audi Q9, el SUV más grande, lujoso y avanzado de la firma alemana, abandonó sus manijas de puerta electrónicas por orden directa del director ejecutivo Gernot Döllner, quien concluyó tras conducir el modelo que el sistema resultaba menos práctico que unas manijas convencionales. La decisión obligó a modificar el diseño del vehículo en una fase muy avanzada del desarrollo.
El sistema original del Audi Q9 sustituía las clásicas manijas por una pequeña superficie táctil integrada en la puerta. Bastaba con tocar el sensor para que un mecanismo electromecánico desbloqueara la puerta automáticamente. Aunque esta solución ofrecía una imagen futurista y ya se ha utilizado en otros modelos de la industria, Döllner consideró que no aportaba una mejor experiencia al usuario. Según explicó, abrir la puerta con guantes, llevando bolsas o ayudando a subir a los niños resulta mucho más sencillo con una manija física tradicional. El ejecutivo también aclaró que la reciente prohibición de este tipo de sistemas en China influyó de forma secundaria y no fue el motivo principal del cambio.
La decisión llegó tan tarde que Audi tuvo que rehacer parte de la ingeniería del vehículo antes de comenzar su fabricación, un proceso que normalmente requiere cerca de dos años. Aun así, el fabricante alemán logró adaptar la carrocería a tiempo gracias al trabajo de su equipo de ingeniería. Pese a renunciar a esta solución, el Q9 continúa siendo el modelo tecnológicamente más avanzado de la marca, incorporando puertas con asistencia eléctrica, un enorme techo panorámico de cristal y una innovadora firma luminosa con pilotos OLED curvos de última generación.
Situado por encima del Audi Q7, el nuevo Q9 competirá directamente con el BMW X7 y el Mercedes-Benz GLS dentro del segmento de los SUV de lujo de gran tamaño. En Europa estará disponible con un motor diésel de seis cilindros en línea y 3.0 litros que desarrolla 295 CV, mientras que el mercado estadounidense recibirá una versión gasolina V6 de 429 CV. La variante deportiva SQ9 elevará el listón con un espectacular V8 biturbo de 4.0 litros capaz de entregar 591 CV, situándose entre los SUV más potentes de su categoría.
La decisión de Audi demuestra que la innovación no siempre consiste en incorporar más tecnología, sino en ofrecer soluciones que realmente mejoren la experiencia del conductor. En una industria donde los fabricantes compiten por introducir funciones cada vez más sofisticadas, el Q9 recuerda que la comodidad y la facilidad de uso siguen siendo factores decisivos, incluso en los vehículos más exclusivos del mercado.