La planta de Leipzig ya está siendo objeto de diversas obras para aumentar y adaptar su capacidad de producción a los nuevos tiempos y así armar a futuro los coches libres de emisiones directas de CO2 que ya están siendo desarrollados.
Entre nuevos edificios y maquinaria se inyectará un capital de unos 400 millones de Euros, que se extienden a los 530 si se cuenta dentro de todo el plan a las fábricas del grupo SGL, con los que están aliados para hacer ciertos componentes en fibra de carbono vitales para la construcción de MCV.
Las instalaciones de Landshut y Dingolfing también serán optimizadas pues serán parte de todo el proceso de montaje de los futuros vehículos, que rodarán antes de mediados de la década que empieza.