Comprar un automóvil nuevo en Estados Unidos nunca había sido tan complicado. El precio medio de un vehículo alcanzó los 48.402 dólares en 2025, casi un 30% más que en 2019, según un análisis de Edmunds. A este incremento se suman unos tipos de interés elevados, préstamos cada vez más largos y una oferta cada vez más reducida de modelos económicos, factores que están alejando a muchos consumidores del mercado de vehículos nuevos.
Una de las principales razones de este cambio es la estrategia de los fabricantes. Las marcas han reducido progresivamente la producción de vehículos de acceso para centrarse en SUV, camionetas pickup y versiones premium, mucho más rentables. Modelos populares y económicos como el Toyota Yaris, Honda Fit, Chevrolet Spark o Mitsubishi Mirage han desaparecido del mercado estadounidense. Como consecuencia, los coches nuevos por debajo de los 35.000 dólares representan una parte cada vez menor de las ventas, limitando las opciones para quienes buscan un vehículo asequible.
La incorporación de sistemas avanzados de asistencia a la conducción, pantallas multimedia de gran tamaño, conectividad permanente, asientos calefactables o ventilados y otros elementos de confort ha elevado notablemente el coste de producción de los automóviles. Además, muchos fabricantes ofrecen estas tecnologías únicamente en acabados superiores, empujando a los compradores hacia versiones más costosas. Aunque elementos como la cámara de visión trasera ya son obligatorios en Estados Unidos, el creciente nivel de equipamiento ha contribuido decisivamente a que el precio medio de los vehículos continúe aumentando año tras año.
Quienes buscan ahorrar recurriendo al mercado de ocasión tampoco encuentran grandes ventajas. El precio medio de un vehículo usado de tres años superó los 31.500 dólares en 2026, reflejando que la escasez de unidades recientes sigue presionando al alza los precios. Al mismo tiempo, financiar un automóvil resulta cada vez más caro: el interés medio para un coche nuevo alcanzó el 6,9%, mientras que casi uno de cada cuatro préstamos ya se firma a 84 meses o más. Aunque estos plazos reducen la cuota mensual, incrementan considerablemente el coste total del vehículo y prolongan el riesgo financiero para los propietarios.
El mercado estadounidense continúa desplazándose hacia vehículos de mayor precio. En 2025, el 95% de los SUV grandes vendidos superó los 60.000 dólares, mientras que casi la mitad de las pickup de tamaño completo también rebasaron esa cifra. Los modelos con precios superiores a 70.000 dólares han triplicado su cuota de mercado desde 2019. Aun así, todavía sobreviven algunas opciones relativamente asequibles como el Chevrolet Trax, el Nissan Kicks o la Ford Maverick, además de nuevos proyectos como la pickup eléctrica Slate Auto. Sin embargo, la realidad es evidente: adquirir un coche nuevo en Estados Unidos exige hoy un esfuerzo económico mucho mayor que hace apenas unos años, una tendencia que podría seguir acentuándose si los costes de producción y financiación permanecen elevados.