Al día siguiente salimos temprano del hotel en camino al Ingraham Trail, un camino turístico sin destino alguno al norte de Yellowknife que zigzaguea entre los lagos de la zona. A la mitad de este camino aún asfaltado comienza la ruta secundaria del camino “Tibbitt to Contwoyto”, y al final del mismo la ruta principal hacia las minas de diamantes.
Elegimos la ruta secundaria por una buena razón, 200 km al norte había un nuevo complejo minero que buscaba una gran veta de oro y, además, 45 minutos delante nuestro habían entrado los últimos camiones de la temporada, mismos que transportaban las maquinarias con las que se construyen los caminos del hielo cada invierno hasta la mina de oro de Tyhee, nuestra meta más importante. Llegando al inicio de nuestra ruta, un lago congelado al lado de la carretera, vimos un gran letrero. La advertencia era clara: “este camino está cerrado y no recibe mantenimiento, úselo bajo su propio riesgo”. Ahí mismo un supervisor salió de su pick-up para preguntarnos qué hacíamos en el lugar.
Luego de platicar unos minutos y conocer nuestros planes nos dijo: “