
La depreciación suele ser una de las grandes ventajas de comprar un superdeportivo usado, pero el Acura NSX de segunda generación parece estar jugando con sus propias reglas. Con un motor V6 biturbo de 3,5 litros, 573 CV, tracción total y tres motores eléctricos, el modelo reúne todas las características de un auténtico supercoche, aunque nunca haya recibido la misma atención que rivales como el Porsche 911 o el Audi R8.
El modelo del año 2021, además, resulta especialmente interesante porque fue el penúltimo año de producción del NSX y Acura apenas vendió 124 unidades en Estados Unidos durante ese ejercicio. Esa producción tan limitada complica enormemente el cálculo de su depreciación, ya que existen muy pocos vehículos en el mercado y no hay suficientes operaciones como para establecer una valoración completamente fiable.

El Acura NSX de 2021 tenía un precio de partida de 159.495 dólares, incluyendo los gastos de destino. Para calcular cuánto se ha depreciado, la referencia más útil es buscar cuánto cuesta actualmente una unidad usada. El problema es que, tras revisar diferentes plataformas de compraventa y subastas, solo apareció un ejemplar disponible, con un precio anunciado de 155.599 dólares.
La diferencia entre ambas cifras sitúa la depreciación del NSX en apenas un 2,8% en cinco años. El resultado está muy lejos de la estimación del 20,4% calculada por Kelley Blue Book y también se distancia enormemente del 38,1% estimado por iSeeCars. Sin embargo, la escasez extrema de unidades a la venta obliga a tomar esta cifra con cierta cautela.
En la práctica, encontrar un Acura NSX de 2021 a precio de ganga parece prácticamente imposible. De hecho, quienes busquen un NSX más asequible podrían tener que ampliar la búsqueda a unidades de 2016 y 2017, que aparecen en el mercado desde unos 134.800 dólares. Curiosamente, también existen varios Acura NSX Type S de 2022, con 600 CV, aunque sus precios actuales pueden superar los 250.000 dólares.
La comparación con sus principales rivales resulta todavía más sorprendente. El Porsche 911 demuestra que algunos deportivos incluso pueden aumentar su valor con el paso del tiempo. Un 911 Targa 4S de 2011 tenía un precio original de 136.550 dólares, mientras que un Turbo costaba 172.150 dólares. Actualmente, Kelley Blue Book sitúa sus valores de compra en 148.000 y 203.000 dólares respectivamente.
El Audi R8 también presenta una situación muy diferente a la de un coche convencional. El R8 Coupé V10 de 2021 partía de un precio de 145.895 dólares y actualmente su valor medio estimado ronda los 150.000 dólares. En los anuncios reales del mercado de ocasión, esa cifra incluso puede funcionar como punto de partida, lo que significa que tanto el NSX como sus rivales directos han demostrado una resistencia excepcional a la depreciación.
El caso del Acura NSX demuestra que la exclusividad puede ser más importante que la edad a la hora de determinar el valor de un superdeportivo. Su escasa producción, su avanzada mecánica híbrida y el hecho de ser uno de los últimos ejemplares de una generación muy especial han contribuido a mantener sus precios prácticamente intactos cinco años después de su lanzamiento.

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