Foxconn, el gigante tecnológico taiwanés responsable de fabricar millones de iPhone cada año, también aspira a convertirse en un actor relevante dentro de la industria del automóvil. Sin embargo, su desembarco en el competitivo mercado estadounidense de los vehículos eléctricos ha quedado en suspenso. La compañía planeaba introducir el Model C, un crossover eléctrico desarrollado por su división Foxtron, pero los recientes cambios en la política comercial y fiscal de Estados Unidos obligaron a paralizar el proyecto. La estrategia de competir directamente con Tesla tendrá que esperar.
El Foxtron Model C estaba diseñado para competir en el segmento más importante del mercado eléctrico, el mismo donde domina el Tesla Model Y. Comercializado actualmente en Taiwán como Luxgen n7, este SUV ofrece una autonomía de hasta 664 kilómetros bajo el ciclo NEDC, un motor eléctrico trasero de 230 caballos de potencia y 340 Nm de par motor. Además, cuenta con una variante de tres filas de asientos, una característica cada vez más demandada entre las familias que buscan un vehículo eléctrico espacioso y versátil.
Foxconn tenía previsto comercializar este modelo en Estados Unidos mediante una alianza con un fabricante local cuya identidad nunca fue revelada. Sin embargo, la entrada en vigor de nuevos aranceles a los vehículos importados y la desaparición del crédito fiscal federal para coches eléctricos alteraron por completo la rentabilidad del proyecto. A ello se suma la venta de la antigua planta de General Motors en Lordstown (Ohio), que limitó aún más las posibilidades de fabricar o ensamblar el vehículo dentro del país.
Aunque el proyecto estadounidense permanece congelado, Foxconn no ha abandonado su ambición de convertirse en uno de los grandes fabricantes de vehículos eléctricos. Steven Hsu, responsable comercial de Foxtron, reconoció que la iniciativa simplemente está «en pausa» y que la empresa volvería a estudiar su llegada a Estados Unidos si las condiciones políticas y comerciales cambian en el futuro. Mientras tanto, la compañía continúa expandiendo su estrategia internacional para reducir riesgos y aprovechar otros mercados con mayor estabilidad.
Actualmente, Foxconn trabaja junto a ElectroMobility Poland para desarrollar un centro de investigación y producción de vehículos eléctricos en Polonia. Además, mantiene una colaboración con Mitsubishi para desarrollar un nuevo crossover eléctrico destinado al mercado australiano y estudia lanzar un taxi eléctrico en Japón para competir con el popular Toyota JPN Taxi. La compañía demuestra que, aunque el mercado estadounidense se haya complicado, su apuesta por la movilidad eléctrica sigue más viva que nunca y podría convertirla en uno de los grandes protagonistas de la próxima década.