El nombre Freelander vuelve al mercado, aunque lo hace de una manera completamente diferente a la que muchos aficionados a Land Rover podrían imaginar. Jaguar Land Rover se ha asociado con el fabricante chino Chery para convertir Freelander en una marca independiente y presentar el Freelander 8, un SUV de grandes dimensiones que ya puede reservarse en China desde 339.900 yuanes, unos 50.000 dólares. La gama también contempla una configuración de seis plazas por unos 51.500 dólares y una versión Max+ Edition que alcanza aproximadamente los 63.200 dólares. Incluso existe una Primera Edición limitada a 1.000 unidades, con un precio cercano a los 66.200 dólares.
El salto tecnológico respecto al antiguo Freelander resulta espectacular. El nuevo modelo utiliza una arquitectura de autonomía extendida de 800 voltios y carga 6C, con una batería CATL de 60,3 kWh que puede pasar del 20 al 80 % en unos 12 minutos, según las cifras anunciadas. El motor de combustión es un cuatro cilindros turbo de 1,5 litros que funciona como extensor de autonomía, mientras que dos motores eléctricos proporcionan tracción integral y una potencia conjunta de 818 CV y aproximadamente 600 lb-pie de par. Con semejante arsenal, el Freelander 8 puede acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,6 segundos y declara hasta 310 kilómetros de autonomía eléctrica bajo el ciclo CLTC.
El habitáculo tampoco tiene demasiado que ver con el Freelander que muchos recuerdan. El nuevo SUV incorpora una gigantesca pantalla panorámica de 46,3 pulgadas, acompañada por una pantalla central de 15,6 pulgadas y elementos decorativos de aspecto cristalino. Los pasajeros traseros pueden disfrutar de asientos con calefacción, ventilación, masaje y reposapiés, además de una mesa plegable y hasta un frigorífico. A nivel tecnológico, el Freelander 8 también destaca por utilizar uno de los primeros procesadores Snapdragon 8397 destinados al automóvil y el sistema de conducción asistida Huawei Qiankun Smart Driving ADS 5.
La transformación no termina en el diseño y la tecnología. El Freelander 8 incorpora dirección trasera con hasta 10 grados de giro, diferenciales autoblocantes delanteros, central y trasero y un sistema inteligente para conducción fuera del asfalto. Incluso dispone de un modo de desplazamiento lateral, mientras que el sistema de frenado utiliza pinzas de seis pistones y discos ventilados de 15,9 pulgadas. Esta combinación permite que el nuevo Freelander no sea simplemente un SUV eléctrico de lujo cargado de pantallas, sino un vehículo desarrollado para ofrecer unas capacidades dinámicas mucho más serias.
La estrategia de JLR y Chery contempla una futura expansión internacional, con Europa y Oriente Medio entre los mercados previstos, pero Estados Unidos parece mucho más complicado. Los aranceles y el contexto comercial actual dificultan la llegada de un SUV fabricado en China, por lo que no hay perspectivas claras de verlo en los concesionarios estadounidenses. Para ese mercado, JLR está explorando otras fórmulas junto a Stellantis para desarrollar nuevos modelos Defender destinados específicamente a Norteamérica. De momento, por tanto, el Freelander 8 representa una transformación radical: el histórico nombre británico regresa, pero bajo la forma de un sofisticado SUV chino de 818 CV.
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