En la ruta

Etapa 45. Arica, Chile – Nazca, Perú. Salimos del desolado y árido Desierto de Atacama, y del ...
12/02/2009

Javier Fueyo

Aquí en Arica, las aguas del Pacifico, sus playas y las puestas de sol son miel en los ojos.

En tiempos remotos, Arica fue la terminal de una importante ruta de indios. Ahora es la terminal de Chile, como última ciudad antes de entrar a Perú. Aquí fue, en 1879-83, la Guerra del Pacifico, entre Chile, Bolivia y Perú. Y fueron estas tierras las que Chile se anexionó, ricas en cobre y nitrito, quitándoselas como trofeo de guerra a Bolivia y Perú (Bolivia perdió incluso su salida al Pacífico). Hoy el nitrito ya no se explota, reemplazado por los fertilizantes artificiales, pero el cobre sigue extrayéndose en minas abiertas como la de Chuquicamata, la más grande del mundo.
 
Dejamos atrás la Avenida Comandante San Martín, la Iglesia San Marcos en la Plaza Colón (cuantos lugares de Latinoamérica llevan el nombre del gran navegante y descubridor), y a la vista de El Morro de Arica cubrimos los 20 kilómetros hasta la frontera. Este borde es el único que Chile mantiene con Perú, así que, o pasamos por aquí, o no pasamos por ninguna parte. Estamos a unos 1,400 kilómetros de Lima, la capital peruana.

La Ruta Panamericana es excelente. Perú y Chile la mantienen en las mejores condiciones del continente. Ecuador bastante bien. Argentina bien también. Colombia un desastre. Panamá bien, y el resto de centro América más o menos, con Guatemala a la cabeza por menos.

Los trámites nos llevan sólo una hora, y pronto estamos avanzando en territorio peruano. A los chilenos les importa un pepino la hora que manejan los peruanos, y viceversa, así que en la frontera hay que retroceder 2 horas el valor tiempo. Esto es bueno para nosotros porque nos da 2 horas mas de luz, y de manejo.

Al dejar la frontera atrás también dejamos el agua. Con tristeza nos separamos otra vez del océano regresando a la región arenosa. Atravesamos la Pampa Colorada y nos encontramos con la ciudad de Tacna.

Esta ciudad tiene un pasado un tanto extraño. Fue peruana, chilena y luego otra vez peruana.

En 1880, cuando Perú perdió la guerra, Chile anexionó Tacna a su territorio. Pero, en 1929, el pueblo votó para volver a ser peruanos.

Atravesamos la Pampa de la Yarada, el río Locumba (sin agua), el río Osmore (sin agua), la Pampa de la Goya, desértica, el río Vikar (sin agua), el río Sihuas (sin agua), y las Pampas de Majes.

En Camaná sucede el milagro; la ruta, y las interminables arenas se reencuentran con el océano. Ahora bordeando el Pacifico el Tiguan avanza hacia Ocoña y Moquegua, pequeñas poblados a la vera del camino que ofrecen ceviche y pescado en abundancia. Unas horas mas adelante de asfalto y nada que ver o hacer más que manejar, nos desviamos nuevamente hacia el interior del territorio. Lástima, dejamos la brisa del mar.  

Arena, tierra, asfalto, y por la noche llegamos a Nasca. Con una población de 30,000 habitantes, Nasca es una población horrible, ruidosa y desorganizada. Parece como si nadie los hubiese informado de que son el importante lugar desde donde parte todo el mundo a ver las líneas de Nasca.

Mañana eso haremos nosotros, volar sobre las líneas.   

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