El primer Ferrari totalmente eléctrico, el Luce, acaba de convertirse en el coche nuevo más caro jamás vendido en una subasta, después de alcanzar los 40 millones de dólares —unos 29,5 millones de libras— en una puja organizada por Sotheby’s en California. La cifra supera ampliamente los precios habituales de la gama y multiplica por más de 35 el valor de referencia del modelo. La unidad subastada es especialmente exclusiva, con un acabado blanco único, llantas específicas y frenos personalizados, elementos que convierten a este ejemplar en una pieza prácticamente irrepetible para un coleccionista.
El Luce representa un momento trascendental para Ferrari, ya que supone la primera incursión del fabricante italiano en el mercado de los vehículos completamente eléctricos. El modelo fue presentado como uno de los lanzamientos más importantes de la marca en los últimos años y cuenta con un diseño desarrollado con la participación de Sir Jony Ive, conocido mundialmente por su trabajo como diseñador de productos de Apple. Precisamente su estética generó controversia entre algunos aficionados, que consideraron que el coche se alejaba demasiado de las líneas tradicionales de Ferrari y cuestionaron incluso que un modelo eléctrico y de cinco plazas pudiera representar la esencia histórica del Cavallino Rampante.
La polémica, sin embargo, no ha impedido que el Luce se convierta en una auténtica pieza de colección. Sotheby’s destinó todos los beneficios de la subasta a los programas educativos de la Fundación Ferrari, convirtiendo la operación en mucho más que una venta de un automóvil exclusivo. El comprador no ha sido identificado públicamente, pero se lleva una unidad con especificaciones únicas que difícilmente volverá a aparecer en el mercado. La operación también demuestra hasta qué punto Ferrari puede transformar una novedad tecnológica en un objeto de deseo para coleccionistas, incluso cuando el automóvil rompe con algunas de las tradiciones más arraigadas de la compañía.
El resultado del Luce supera incluso el récord anterior establecido por la propia Ferrari. En 2025, un Daytona SP3 personalizado alcanzó los 26 millones de dólares en otra subasta destinada a iniciativas educativas del fabricante. Ahora, el eléctrico ha elevado considerablemente ese listón y confirma que las unidades especiales de Ferrari pueden alcanzar cifras extraordinarias cuando combinan exclusividad, historia y una configuración irrepetible. El acabado blanco exclusivo, las modificaciones específicas y su condición de primer coche eléctrico de producción de la marca fueron elementos fundamentales para justificar una puja de semejante magnitud.
Más allá del récord económico, la venta del Luce tiene una importancia especial para el futuro de Ferrari. La marca italiana se enfrenta al desafío de introducir la electrificación sin perder la identidad que la convirtió en uno de los fabricantes más deseados del planeta. Su entrada en el mercado eléctrico se produce además en un escenario dominado por Tesla y por la creciente presencia de fabricantes chinos. El hecho de que el primer eléctrico de Ferrari haya generado tanta atención, controversia y finalmente una venta récord demuestra que el Cavallino todavía tiene una enorme capacidad para convertir cualquier lanzamiento en un acontecimiento mundial.
La subasta también confirma que Ferrari no pretende abandonar su tradición de exclusividad al abrazar las nuevas tecnologías. El Luce puede representar un cambio radical respecto a los deportivos de motor térmico que construyeron la leyenda de la compañía, pero su precio récord demuestra que la tecnología eléctrica no tiene por qué estar reñida con el coleccionismo, el lujo y la exclusividad. Mientras Ferrari continúa adaptándose a una industria que avanza hacia la electrificación, este ejemplar único ya tiene reservado un lugar en la historia: no solo es el primer Ferrari eléctrico, sino también el coche nuevo vendido en subasta por una cifra récord de 40 millones de dólares.