El Ford Escape pone punto final a una historia de 25 años en Norteamérica, después de que la última unidad fabricada terminara finalmente encontrando comprador. La producción estadounidense había concluido en diciembre de 2025 en la planta de Louisville, Kentucky, y el modelo 2026 se había convertido en una fase de liquidación del inventario restante. La última unidad conocida llegó a permanecer meses en un concesionario antes de ser vendida.
La despedida resulta especialmente llamativa por la situación de esa unidad final. El vehículo llegó a anunciarse inicialmente por 42.037 dólares, después de aplicar un descuento de 5.983 dólares, pero el concesionario terminó reduciendo todavía más el precio hasta situarlo en 30.999 dólares. No se han hecho públicos los detalles definitivos de la operación, pero la enorme rebaja muestra hasta qué punto el mercado había cambiado mientras el Escape afrontaba sus últimos meses de vida comercial.
El Ford Escape nació en el año 2000 como uno de los primeros SUV compactos derivados de un turismo de la marca y terminó convirtiéndose en uno de los modelos importantes de Ford en Estados Unidos. Durante sus 25 años de trayectoria pasó por cuatro generaciones y llegó a incorporar mecánicas de gasolina, híbridas e híbridas enchufables. De hecho, el Escape Hybrid fue uno de los pioneros de la electrificación entre los SUV compactos estadounidenses.
La desaparición del Escape resulta paradójica porque durante años fue un modelo de enorme relevancia comercial. En su etapa de mayor éxito llegó a superar las 300.000 unidades anuales en Estados Unidos, demostrando la enorme demanda que existía por los SUV compactos. Sin embargo, Ford ha decidido reorientar su gama y sus instalaciones hacia otros productos, mientras el mercado experimenta una transformación acelerada hacia modelos electrificados y nuevos formatos de SUV y pick-up.
El Escape 2026 todavía ofrecía una gama especialmente amplia de propulsores, con opciones 1.5 y 2.0 EcoBoost, híbrida e híbrida enchufable. Esta última alcanzaba 210 CV y hasta 37 millas de autonomía eléctrica estimada por EPA, mientras que la variante híbrida ofrecía 192 CV. El modelo también mantenía elementos prácticos como una segunda fila deslizante y hasta 60,8 pies cúbicos de capacidad de carga.
La despedida del Escape representa, por tanto, mucho más que la desaparición de otro SUV del catálogo. Ford cierra uno de los capítulos más importantes de su expansión en el segmento de los crossover compactos, precisamente cuando el mercado está redefiniendo qué vehículos quiere comprar y cómo deben ser sus sistemas de propulsión. Que la última unidad tuviera que esperar meses y acabar con una rebaja tan importante añade un curioso epílogo a un modelo que llegó a ser un auténtico superventas.