Pocos complementos han tenido estos imprescindibles elementos en épocas recientes: inflado en niveles diferentes según el tamaño del conductor o la velocidad de la colisión, sensores en los asientos para evitar un despliegue innecesario, sistemas de doble cámara (Lexus IS), pretensores en los cinturones de seguridad, entre otros menos frecuentes.
En la tercera generación del Focus, Ford reveló dos interesantísimos conceptos que mejoran el principio de funcionamiento de los dispositivos de retensión, tanto para airbags frontales como laterales.
En el caso de las frontales se creó una suerte de pequeño espacio que se abre en la parte baja de la bolsa del conductor para que a la hora de actuar, el golpe contra el pecho y los riñones sea menos brusco. La idea funciona gracias a una correa que no permite que esa zona específica del SRS se expanda del todo.
Pasando a las bolsas de aire laterales y la delantera del pasajero, unas ventilas pensadas específicamente para estar a la altura de los ocupantes más grandes hacen que la presión de inflado se mantenga para mantener su efectividad pues durante el choque sus propios cuerpos las obstruyen.
Para los más pequeños, que pueden resultar con una lesión leve gracias a la bolsa, dichas ventilas quedarán en el lugar correcto para que el rápido despliegue causado por los gases no resulte tan agresivo al ser su evacuación más rápida, dando como resultado una acción de proteger más versátil según el tamaño de una persona.