El Chevrolet Equinox, equipado también con una caja automática de 10 relaciones, ha recibido quejas por avisos en la transmisión, sacudidas al cambiar y fallos incluso en unidades nuevas. A pesar de que no existe un recall oficial, el volumen de incidencias genera dudas razonables para cualquier comprador interesado en este SUV.
Las pick-ups de Ram también se vieron en el punto de mira de la NHTSA por incidencias de movimiento no intencionado. Los síntomas incluyen fallos en el sistema de bloqueo del freno y comportamientos extraños al cambiar de marcha. Aunque no todos los vehículos se ven afectados, se recomienda revisar el VIN y estar atentos a posibles campañas activas.
El Ford Explorer protagonizó uno de los mayores recalls del año debido a su transmisión automática de 10 velocidades. El fallo en el cuerpo de válvulas podía provocar movimientos inesperados o incluso que el coche se colocara en punto muerto o marcha atrás. Este problema se suma a una serie de quejas que el modelo arrastra desde hace ya más de un lustro.
Compartiendo plataforma con el Santa Fe, el Kia Sorento no se libra de problemas similares. Muchos usuarios han reportado patinamientos, dudas al cambiar de marcha y golpes en la transmisión. En algunos casos bastó con una actualización de software, pero otros necesitaron reemplazo completo en garantía.
El Hyundai Santa Fe ha sufrido quejas constantes por su transmisión de doble embrague, con síntomas como tirones, fallos prematuros y cambios erráticos. La buena noticia es que la marca ya prepara un rediseño para 2026 que dejará atrás este sistema, pero los conductores de las versiones recientes aún esperan soluciones efectivas.
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