Durante los años 90, Alfa Romeo estuvo ausente del mercado estadounidense, lo que dejó fuera a varios modelos muy interesantes, incluido el Alfa Romeo GTV producido entre 1995 y 2003. Este coupé destacaba por un diseño radicalmente italiano, con líneas angulares, una zaga tipo Kammback y un carácter muy diferente a sus rivales alemanes. Bajo el capó montaba un motor 2.0 Twin Spark de 152 caballos, suficiente para ofrecer una conducción divertida en carreteras reviradas. Aunque su calidad de fabricación era discutible, su estilo y personalidad lo convirtieron en uno de los coupés más carismáticos de su generación, algo que los conductores estadounidenses solo pudieron admirar desde lejos.
El Citroën SM fue uno de los coches más extravagantes y avanzados de los años 70. Basado en la plataforma del revolucionario DS, este gran turismo combinaba un motor Maserati con la famosa suspensión hidroneumática de Citroën, ofreciendo un confort y comportamiento únicos. Su dirección, frenos y suspensión estaban alimentados por un sofisticado sistema hidráulico común, algo extremadamente innovador. Sin embargo, las estrictas regulaciones estadounidenses sobre faros impidieron su homologación, ya que sus luces giratorias seguían el movimiento del volante. Así, uno de los coches más avanzados de su época nunca pudo venderse oficialmente en Estados Unidos.
Mucho antes de que Audi popularizara el sistema Quattro, el Jensen FF ya utilizaba tracción total en un coche deportivo. Este elegante gran turismo británico incorporaba el sistema Ferguson Formula, desarrollado por Harry Ferguson Research, que incluso había trabajado en el primer Fórmula 1 con tracción total. Bajo el capó se encontraba un enorme V8 Chrysler 440, acoplado a una transmisión automática Torqueflite. El problema fue su diseño técnico: la posición del diferencial delantero impedía crear una versión con volante a la izquierda, lo que limitó su comercialización y lo mantuvo lejos del mercado estadounidense.
Durante los años 90, los fabricantes japoneses llevaron la ingeniería deportiva a otro nivel, y el Nissan Skyline GT-R fue uno de los máximos exponentes de esa revolución. Con su famoso motor RB26 biturbo y unos 276 caballos declarados, el modelo ofrecía un rendimiento espectacular gracias a su sistema de tracción integral ATTESA y electrónica avanzada. Aunque la saga Skyline existe desde 1957, fue el GT-R el que conquistó a los entusiastas del mundo. Estados Unidos no pudo disfrutar oficialmente de este icono, lo que lo convirtió en uno de los coches más deseados por los aficionados, especialmente tras su aparición en videojuegos como Gran Turismo y en la saga Fast & Furious.
En los años 80, el Porsche 959 se convirtió en uno de los coches más avanzados jamás construidos, combinando ingeniería de competición con tecnología pionera. Equipaba un motor bóxer biturbo de 2.8 litros con casi 450 caballos y un sofisticado sistema de tracción total controlado electrónicamente, algo revolucionario para la época. También fue uno de los primeros coches de producción con control electrónico de suspensión y monitoreo de presión de neumáticos. Sin embargo, cuando se lanzó en 1987 no cumplía con las normativas de importación de Estados Unidos, lo que lo convirtió en un coche prohibido para la mayoría de conductores. Años más tarde, la famosa regla “Show or Display” permitió importar algunos ejemplares muy limitados.
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