El R32 GT-R se ganó el apodo de “Godzilla” por una buena razón. Su motor RB26DETT de seis cilindros en línea con doble turbo y 2.6 litros entregaba alrededor de 276 hp de fábrica, aunque muchos preparadores sabían que el potencial real era mucho mayor. Además, su sistema de tracción integral ATTESA E-TS y la dirección trasera Super-HICAS le daban una agilidad sorprendente para un coupé de más de 1.400 kilos. Su interior es simple y funcional, pensado para conducir, no para impresionar.
El Supra de cuarta generación sigue siendo uno de los íconos del tuning japonés. Bajo el capó se encuentra el famoso motor 2JZ-GTE, un seis cilindros en línea de 3.0 litros con doble turbo que entregaba oficialmente 276 hp. Sin embargo, su robustez permitió que muchos preparadores lo llevaran a cifras de potencia mucho más altas. Con suspensión de doble horquilla y una resistente caja manual Getrag de seis marchas, este deportivo sigue siendo tan respetado hoy como en los años noventa.
El RX-7 FD destaca por su equilibrio. Con menos de 1.300 kg de peso y una distribución cercana al 50:50, su comportamiento en curvas es excepcional. Utiliza el motor rotativo 13B-REW de doble rotor y 1.3 litros con doble turbo, una configuración única que le da un carácter muy especial. Su chasis con suspensión de doble horquilla en ambos ejes lo convierte en uno de los deportivos japoneses más precisos de su época.
El NSX original redefinió lo que podía ser un superdeportivo japonés. Con un motor V6 central de 3.0 litros —más tarde 3.2— que superaba las 8.000 rpm, ofrecía una respuesta inmediata y un manejo extremadamente preciso. Su construcción en aluminio ayudaba a mantener el peso bajo control, mientras que la suspensión de doble horquilla proporcionaba gran estabilidad. A pesar de su edad, todavía puede competir en sensaciones con muchos autos modernos.
El S15 fue el último capítulo de la familia Silvia y uno de los favoritos entre los fanáticos del drifting. Su motor turbo SR20DET de 2.0 litros generaba unos 250 hp en la versión Spec-R y se combinaba con una caja manual de seis marchas. Ligero y equilibrado, este coupé destaca más por la sensación al volante que por cifras de potencia absolutas.
El GC8 es uno de los modelos que consolidó la reputación deportiva de Subaru. Equipado con un motor bóxer turbo de 2.0 litros y alrededor de 276 hp en especificación japonesa, ofrecía una aceleración contundente y gran tracción gracias a su sistema AWD simétrico. Inspirado directamente en el mundo del rally, su carácter es más crudo y mecánico que el de las generaciones posteriores.
El AE86 es una prueba de que la diversión al volante no depende de grandes cifras de potencia. Con menos de 1.050 kg y un motor 1.6 litros 4A-GE de altas revoluciones, este pequeño coupé de tracción trasera ofrece una conexión muy directa con el conductor. Su suspensión sencilla y su excelente equilibrio lo convirtieron en un favorito para el drifting y las carreteras de montaña, manteniendo su estatus de culto hasta hoy.
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