El Buick Riviera de 1974 marcó un punto de inflexión para uno de los nombres más distinguidos de la automoción estadounidense. Mientras las primeras generaciones destacaban por sus líneas elegantes y sus motores V8 de gran cilindrada, la nueva versión adoptó una carrocería voluminosa, techo de vinilo, ventanillas de estilo opera y enormes paragolpes. Su motor V8 de 7,5 litros ofrecía alrededor de 230 CV, una cifra poco impresionante para un automóvil tan grande y pesado. La situación empeoró en los años siguientes, cuando la potencia descendió y Buick tuvo que reducir el tamaño del modelo para intentar recuperar agilidad. El Riviera seguía siendo lujoso, pero había perdido buena parte de la elegancia y el carácter que lo habían convertido en un clásico.
El Ford Granada de 1975 nació para competir con las berlinas europeas de lujo, especialmente con los Mercedes-Benz de la época. Ford lo promocionó como una alternativa asequible a los modelos alemanes, pero su base técnica procedía de una arquitectura estadounidense veterana, con eje trasero rígido y ballestas en determinadas configuraciones. La gama incluía motores de seis cilindros con prestaciones muy modestas y V8 afectados por las restricciones de emisiones. Algunas versiones apenas superaban los 70 CV, mientras que su consumo podía ser elevado para el rendimiento ofrecido. Los acabados Ghia y el equipamiento opcional intentaban transmitir una imagen más sofisticada, pero no podían ocultar sus limitaciones dinámicas. El Granada se convirtió así en un ejemplo de cómo el marketing podía prometer refinamiento europeo sin que la ingeniería estuviera a la altura.
El Chevrolet Vega de 1971 pretendía demostrar que General Motors podía fabricar un automóvil pequeño, moderno y eficiente para competir con los importados japoneses y europeos. Su diseño original era atractivo y el chasis incorporaba soluciones razonables, pero el motor de cuatro cilindros y 2,3 litros, con bloque de aluminio, terminó convirtiéndose en su principal debilidad. Los problemas de refrigeración, desgaste, fugas de aceite y deformación de la culata dañaron su reputación. Además, algunas unidades sufrieron corrosión prematura en la carrocería. En 1972, Chevrolet tuvo que afrontar una campaña de revisión que afectó a cientos de miles de vehículos por diferentes problemas, incluidos defectos relacionados con el eje trasero y el acelerador. El Vega quedó como uno de los ejemplos más conocidos de la crisis de calidad que afectó a Detroit durante aquella década.
El Chrysler Cordoba de 1975 intentó aprovechar el éxito de los grandes coupés personales que combinaban una carrocería de dos puertas con un interior lujoso. Su parrilla de inspiración europea, el techo parcialmente revestido de vinilo y las ventanillas traseras pequeñas buscaban transmitir exclusividad. En el interior destacaba la famosa tapicería Corinthian Leather, convertida en un símbolo publicitario gracias al actor Ricardo Montalbán. Sin embargo, bajo aquella apariencia distinguida se escondían motores V8 cuya potencia había quedado muy limitada por las normativas de emisiones. Algunas versiones ofrecían menos de 200 CV pese a sus grandes cilindradas, mientras que el peso y el comportamiento poco preciso perjudicaban la conducción. El Cordoba tuvo un éxito comercial inicial, pero terminó representando los excesos estilísticos y las limitaciones mecánicas de la época.
El AMC Gremlin de 1970 fue una de las primeras respuestas estadounidenses a la creciente demanda de coches pequeños. American Motors partió de la berlina Hornet y acortó considerablemente su parte trasera para crear un automóvil compacto y relativamente económico. El resultado tenía una silueta inconfundible, con una zaga abruptamente cortada que dividió opiniones desde su lanzamiento. Aunque el Gremlin parecía una alternativa lógica para ahorrar combustible, sus motores de seis cilindros no siempre ofrecían consumos especialmente bajos y su comportamiento podía verse perjudicado por un marcado subviraje. La opción de montar un V8 a partir de 1972 tampoco ayudó a reforzar su imagen de coche económico. Aun así, AMC vendió alrededor de 670.000 unidades hasta 1978, demostrando que un diseño controvertido podía encontrar compradores si el precio y el concepto resultaban atractivos.
Entre finales de los años setenta y mediados de los ochenta, General Motors intentó aprovechar el interés por los motores diésel con una versión adaptada de su V8 de gasolina. El Oldsmobile Delta 88 diésel, equipado con el motor LF9 de 5,7 litros, prometía reducir el consumo en una época marcada por la preocupación energética. Sin embargo, el propulsor no estaba suficientemente preparado para soportar las elevadas presiones propias de la combustión diésel. Entre sus problemas destacaron los fallos de juntas de culata y otros daños mecánicos que podían resultar muy costosos. La potencia también era modesta: pasó de aproximadamente 120 CV a 105 CV en determinadas versiones posteriores. Los problemas de fiabilidad perjudicaron la imagen del diésel entre los compradores estadounidenses y contribuyeron a que esta tecnología tardara años en recuperar credibilidad en el mercado.
El Ford Pinto de 1971 fue desarrollado para competir con los compactos importados mediante un precio accesible, un tamaño reducido y una mecánica sencilla. Su gama incluía motores de cuatro cilindros, algunos con potencias inferiores a los 60 CV, y posteriormente se ofrecieron carrocerías familiares y versiones de estilo deportivo. Aunque el Pinto llegó a vender casi tres millones de unidades, su nombre quedó marcado por las controversias relacionadas con la ubicación y la protección del depósito de combustible en determinados impactos traseros. Los litigios y las investigaciones de la época convirtieron el caso en un símbolo de los debates sobre seguridad y responsabilidad empresarial. El modelo también recibió paragolpes más voluminosos y cambios de diseño durante su trayectoria, pero nunca consiguió desprenderse por completo de aquella reputación.
Relacionadas
Nuevas imágenes del nuevo Honda Vezel
El pequeño crossover de Honda bautizado como Vezel ya es un éxito en...