El Porsche 911 lleva décadas demostrando que un deportivo puede utilizarse prácticamente a diario. Su motor bóxer, dirección precisa y configuración de motor trasero conviven con un maletero delantero aprovechable y unos asientos traseros que pueden abatirse para ampliar la capacidad de carga. La suspensión convencional ofrece un nivel de confort razonable sobre carreteras deterioradas, mientras que las versiones con cambio de doble embrague facilitan mucho los desplazamientos urbanos.
El Chevrolet Corvette C8 cambió radicalmente la arquitectura del Corvette al adoptar un motor central, pero mantuvo una capacidad de almacenamiento sorprendente para un deportivo de dos plazas. La combinación de maletero delantero y espacio de carga trasero permite transportar más equipaje que muchos de sus rivales. Su V8 atmosférico ofrece una respuesta inmediata y el cambio automático de doble embrague hace que conducirlo en ciudad sea mucho más sencillo de lo que su aspecto podría sugerir.
El Mazda MX-5 Miata demuestra que no hacen falta grandes cifras de potencia para disfrutar de un deportivo todos los días. Con un peso inferior a unos 1.100 kilos, su reducido tamaño facilita los desplazamientos urbanos y su comportamiento ágil permite disfrutar de las carreteras secundarias. Además, el techo de accionamiento manual puede abrirse en cuestión de segundos y su pequeño motor de cuatro cilindros mantiene unos consumos razonables.
El Toyota GR86 ofrece una de las fórmulas más sencillas para disfrutar de un deportivo sin asumir los costes de modelos mucho más potentes. Su motor bóxer atmosférico y tracción trasera proporcionan un comportamiento divertido, mientras que los pequeños asientos posteriores pueden utilizarse para trayectos cortos. El maletero también resulta más práctico de lo que parece gracias a su amplia apertura, suficiente para equipaje pequeño o incluso material deportivo.
El BMW M2 concentra buena parte de la filosofía deportiva de BMW en una carrocería relativamente compacta. Su motor de seis cilindros en línea biturbo proporciona una gran cantidad de par desde bajas revoluciones, mientras que la suspensión adaptativa permite elegir una configuración más confortable para los desplazamientos cotidianos. Los asientos traseros pueden acomodar adultos durante trayectos cortos y el maletero ofrece espacio suficiente para una escapada de fin de semana.
El Ford Mustang es uno de los pocos deportivos que mantiene una combinación especialmente práctica de cuatro plazas y un maletero capaz de transportar varias maletas. La versión EcoBoost de cuatro cilindros reduce el peso sobre el eje delantero y ofrece una alternativa más eficiente al V8, mientras que la suspensión trasera independiente de la generación moderna mejora el confort frente a los antiguos Mustang de eje rígido. Su amplia red de servicio también ayuda a mantener bajo control los costes de mantenimiento.
El Nissan Z combina el carácter de un deportivo clásico con una configuración moderna de V6 biturbo, capaz de entregar una buena respuesta a bajas revoluciones. Su habitáculo conserva unas dimensiones relativamente generosas para los ocupantes delanteros y el cambio automático disponible facilita los desplazamientos urbanos. El maletero no es enorme, pero permite transportar un par de bolsas blandas, mientras que la posición de conducción y la visibilidad resultan razonables para utilizarlo con frecuencia.
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