El Vector W8 fue un ambicioso intento de crear un superdeportivo estadounidense capaz de plantar cara a los grandes fabricantes europeos. Su carrocería en forma de cuña, el V8 biturbo y un habitáculo de aspecto futurista lo convirtieron en un coche extraordinario para su época. Sin embargo, su producción fue extremadamente limitada y solo un pequeño número de unidades llegó a manos de clientes. Muchos de los ejemplares que han sobrevivido permanecen actualmente en colecciones privadas, por lo que encontrarse con uno circulando por carretera es prácticamente una cuestión de suerte.
El Isdera Imperator 108i es uno de esos coches que incluso un aficionado experimentado puede pasar toda su vida sin ver en directo. Este exclusivo deportivo alemán combinaba puertas de tipo alas de gaviota, un retrovisor situado sobre el techo a modo de periscopio y un V8 central, creando una imagen completamente diferente a la de los superdeportivos convencionales. Su producción fue muy reducida y eso lo convirtió en una auténtica rareza. Incluso dentro del mundo de los deportivos europeos, encontrarse con un Imperator 108i sigue siendo algo extraordinario.
El Cizeta-Moroder V16T fue uno de los deportivos más extravagantes de comienzos de los años noventa. Su principal peculiaridad mecánica era su configuración V16 montada transversalmente, una solución tan poco habitual como espectacular. A ello se sumaba una carrocería dramática y una producción extremadamente limitada. Todo esto hizo que el modelo se convirtiera en una auténtica rareza del automóvil. Para la mayoría de los aficionados, el Cizeta-Moroder V16T sigue siendo un coche conocido principalmente por fotografías y vídeos, no por haberlo encontrado alguna vez en persona.
El Vector M12 intentó recuperar el nombre Vector mediante una fórmula de superdeportivo algo más convencional, aunque manteniendo la estética agresiva que caracterizaba a la marca. Bajo su carrocería angular escondía un V12 derivado de Lamborghini, una combinación que le proporcionaba unas credenciales mecánicas muy serias. Sin embargo, la producción volvió a ser extremadamente limitada. Las pocas unidades fabricadas han terminado principalmente en colecciones especializadas y eventos de automóviles exclusivos, haciendo que sea muy difícil encontrarse con un M12 fuera de esos círculos.
El Venturi 400 GT representa una de las grandes rarezas de la industria automovilística francesa. Este deportivo combinaba un V6 biturbo, construcción ligera y una carrocería de aspecto agresivo, ofreciendo prestaciones capaces de llamar la atención de los aficionados más exigentes. Sin embargo, nunca alcanzó la popularidad internacional de Porsche o Ferrari y fue producido en cantidades muy reducidas. Su escasa presencia fuera de Francia hace que incluso en grandes concentraciones europeas sea complicado encontrar uno.
El Lister Storm fue un superdeportivo británico tan peculiar por su mecánica como por sus proporciones. Su enorme carrocería escondía un V12 de gran cilindrada derivado de la tecnología de competición de Jaguar, mientras que su producción para carretera se limitó a unas pocas unidades. El resultado fue uno de los deportivos más llamativos de los años noventa, pero también uno de los más difíciles de encontrar. Para la mayoría de los aficionados, contemplar un Storm en directo es algo reservado a colecciones privadas o eventos automovilísticos especializados.
El Dauer 962 Le Mans llevó la tecnología del legendario Porsche 962 de Grupo C desde los circuitos hasta las carreteras. Su carrocería cerrada y su construcción derivada de la competición de resistencia permitieron conservar unas prestaciones extraordinarias mientras se adaptaba a los requisitos necesarios para circular por carretera. Solo se fabricaron unas pocas unidades, lo que lo convierte en uno de los automóviles de carretera relacionados con Porsche más difíciles de encontrar. Para los aficionados a la competición, además, representa una de las transformaciones más fascinantes de un prototipo de resistencia en un superdeportivo matriculable.