El Honda Beat fue un pequeño roadster japonés que apostó por una fórmula tan sencilla como peculiar. Su motor tricilíndrico situado en posición central, la tracción trasera y sus dimensiones extremadamente compactas hacían que pareciera un deportivo a escala más que un kei car convencional. Se comercializó principalmente en Japón, lo que explica que muchos conductores de otros mercados jamás hayan visto uno. Su peculiar silueta y su bajo peso han convertido al Beat en un modelo muy apreciado por los aficionados que buscan coches pequeños con una personalidad muy marcada.
El Suzuki Cappuccino fue otro diminuto roadster japonés que permaneció prácticamente ligado a su mercado de origen. A pesar de su pequeño motor, combinaba tracción trasera, un chasis ligero y un techo desmontable que ofrecía diferentes posibilidades para disfrutar de la conducción al aire libre. Sus reducidas dimensiones resultaban especialmente adecuadas para carreteras estrechas y recorridos urbanos. Como llegó a otros países en cantidades muy limitadas y principalmente fuera de los canales oficiales, sigue siendo un auténtico desconocido para la mayoría de los conductores.
El Autozam AZ-1 es uno de los deportivos ligeros más peculiares creados en Japón. Su configuración con motor central y puertas de apertura vertical tipo alas de gaviota le proporciona una apariencia mucho más exótica de lo que cabría esperar de un kei car. La marca Autozam, perteneciente a Mazda, comercializó el modelo en cantidades limitadas, por lo que incluso en Japón era una presencia poco habitual. Fuera del país resulta todavía más difícil encontrar uno, mientras que su diseño y planteamiento técnico lo han convertido en un auténtico modelo de culto.
El Daihatsu Copen original consiguió aportar una enorme personalidad al reducido segmento de los roadsters kei. Su pequeño motor turboalimentado ofrecía unas prestaciones adecuadas para una carrocería tan ligera, mientras que sus dimensiones compactas permitían disfrutarlo especialmente en carreteras estrechas. Uno de sus elementos más llamativos era el techo rígido plegable eléctricamente, una solución poco habitual en un automóvil de este tamaño. Aunque las generaciones posteriores llegaron a más mercados, el primer Copen continúa siendo desconocido para muchos conductores que nunca estuvieron familiarizados con los kei cars japoneses.
El Daihatsu Leeza Spider llevó todavía más lejos la idea de transformar un pequeño kei car en un deportivo descapotable de dos plazas. Su carrocería compacta y su construcción ligera permitían mantener sus reducidas dimensiones mientras ofrecía una experiencia mucho más lúdica que la de un simple coche urbano. La producción limitada y su escasa presencia fuera de Japón hicieron que nunca llegara a convertirse en un modelo habitual. Incluso entre los aficionados a los automóviles japoneses, encontrarse con un Leeza Spider en persona sigue siendo algo excepcional.
El Toyota Sports 800 fue uno de los primeros deportivos ligeros desarrollados por Toyota y presenta unas dimensiones sorprendentemente pequeñas para los estándares actuales. Su carrocería biplaza, construcción ligera y motor de reducida cilindrada permitían ofrecer una conducción divertida sin necesidad de recurrir a una mecánica de gran potencia. Además, sus paneles de techo desmontables aportaban parte del carácter de un roadster. Fabricado en cantidades relativamente reducidas durante la década de 1960, hoy es un clásico poco habitual y desconocido para muchos conductores que no estuvieron cerca de los primeros deportivos japoneses.
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