El DeLorean DMC-12 de 1981 se convirtió en el auto del tiempo más famoso del cine. Se usaron varias unidades durante la trilogía, pero el “hero car” principal hoy está exhibido en el Petersen Automotive Museum en Los Ángeles.
Fue restaurado en 2020 para volver a lucir como en pantalla.
El Pontiac Firebird Trans Am modificado que hablaba y conducía solo se volvió un ícono de los 80. Se construyeron varias unidades para la serie, y algunas sobrevivieron.
Uno de los autos usados en rodaje fue subastado por unos 192.000 dólares, mientras otros siguen en manos privadas para eventos.
Basado en un Lincoln Futura, este diseño de George Barris marcó una era con su estética única.
El Batimóvil original fue vendido en subasta por aproximadamente 4,2 millones de dólares y hoy aparece ocasionalmente en exposiciones.
El DB5 debutó en Goldfinger (1964) y se volvió el auto definitivo de 007. Uno de los modelos originales fue robado en 1997 y nunca apareció.
Su valor actual supera los 25 millones de dólares, siendo uno de los autos desaparecidos más valiosos del mundo.
El Dodge Charger naranja de 1969 se volvió símbolo de la serie, aunque se destruyeron más de 300 unidades durante las filmaciones.
Algunos autos sobrevivientes existen hoy, incluso uno propiedad del actor John Schneider.
Basado en un Cadillac Miller-Meteor 1959, este vehículo fue el transporte oficial de los cazafantasmas.
El auto original fue restaurado por completo para Ghostbusters: Afterlife y actualmente pertenece a Sony Pictures.
El Volkswagen Beetle con personalidad propia tuvo múltiples unidades creadas para las películas de Disney.
Uno de los autos principales fue subastado en 2018 por 128.700 dólares y aún se conserva en estado funcional.
El Ford Mustang Shelby GT500 modificado se convirtió en una leyenda moderna del cine automotor.
El hero car fue subastado por alrededor de 1,1 millones de dólares, y su diseño está protegido legalmente, lo que generó disputas por réplicas.
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