El Hyundai Sonata de primera generación llegó a los concesionarios estadounidenses en 1989 con la difícil misión de convencer a compradores acostumbrados a los fabricantes japoneses. Sin embargo, sus motores poco potentes, problemas eléctricos y una calidad de construcción discutible perjudicaron rápidamente su reputación. Algunos propietarios se quejaban de testigos del cuadro que se encendían sin motivo, elevalunas eléctricos que dejaban de funcionar, paneles que vibraban y una carrocería vulnerable al óxido. Su planteamiento económico resultaba atractivo sobre el papel, pero los problemas de los primeros ejemplares hicieron que muchos compradores terminaran cambiando de coche después de pocos años. El Sonata necesitaría varias generaciones y una enorme inversión de Hyundai para convertirse en el modelo mucho más refinado y fiable que conocemos posteriormente.
El Kia Sorento de primera generación apareció en 2002 con una configuración de chasis de largueros y una imagen claramente orientada al uso todoterreno. El problema estaba en que aquella robustez no siempre se traducía en una experiencia refinada para una familia. El cambio automático de cuatro velocidades, unos plásticos interiores de aspecto económico y un elevado nivel de ruido a velocidad de autopista fueron algunas de las críticas habituales. El consumo tampoco destacaba frente a rivales más eficientes. Aun así, el Sorento representaba un paso importante para Kia en Estados Unidos y las generaciones posteriores demostraron hasta qué punto podía evolucionar el producto. El primer Sorento quedó como uno de los ejemplos más claros de los años de aprendizaje de Kia en el mercado norteamericano.
El Renault Korea XM3 apostó por una carrocería de inspiración coupé para diferenciarse de los SUV familiares convencionales. El diseño generó opiniones enfrentadas y su silueta buscaba transmitir una imagen más deportiva de la que realmente ofrecía su propuesta mecánica. Para algunos conductores, sus formas resultaban demasiado particulares y el consumo tampoco siempre estaba a la altura de las expectativas creadas por su apariencia. El modelo refleja una etapa en la que los fabricantes coreanos y sus socios buscaban diferenciarse mediante diseños más atrevidos, aunque no todas las propuestas consiguieron convencer por igual. Más que por sus defectos mecánicos, el XM3 terminó siendo recordado por una estética que no dejó indiferente a nadie.
El Genesis GV70 representa prácticamente el extremo opuesto de aquellos primeros Hyundai y Kia que recibían críticas por sus acabados. Este SUV premium ofrece ajustes de carrocería precisos, materiales de tacto sofisticado y un habitáculo capaz de plantar cara a varios rivales alemanes. Al volante también busca un equilibrio entre confort y dinamismo, con una dirección precisa y una suspensión diseñada para afrontar largas jornadas en carretera. Su existencia demuestra hasta qué punto han cambiado los fabricantes coreanos: una industria que décadas atrás intentaba convencer a los compradores con precios bajos ahora compite directamente en el territorio de las marcas premium. El GV70 es uno de los ejemplos más claros de esa evolución.
Los KGM Tivoli, Torres y Rexton representan una etapa diferente dentro de la evolución de la industria automovilística coreana. Antes de adoptar la denominación KGM, estos modelos pertenecían a SsangYong, una compañía que atravesó importantes dificultades financieras y que durante años tuvo problemas para construir una imagen sólida fuera de sus mercados tradicionales. El Tivoli fue criticado por sus proporciones, prestaciones modestas y determinados acabados interiores; el Torres apostó por una estética cuadrada y muy marcada; mientras que el Rexton destacó por sus capacidades de remolque y todoterreno, aunque también recibió críticas por ruidos interiores, pequeños problemas eléctricos y un nivel de refinamiento inferior al de algunos rivales japoneses. La depreciación de estos vehículos tampoco ayudó a mejorar su atractivo entre los compradores.
El Kia Rio llegó a los concesionarios estadounidenses en 2000 con una misión muy clara: ofrecer transporte económico para quienes necesitaban gastar lo mínimo posible. Esa filosofía se reflejaba en prácticamente todos sus apartados, desde los paneles de las puertas hasta el cambio automático de cuatro velocidades y unos motores cuya aceleración era más bien tranquila. Los plásticos interiores se rayaban con facilidad y el ruido de rodadura podía resultar elevado en autopista. Sin embargo, el Rio encontró su público entre quienes simplemente buscaban un coche asequible para desplazarse sin preocuparse demasiado por el prestigio. Nunca pretendió competir de tú a tú con los Honda o Toyota de su época, pero cumplió una función importante: ofrecer movilidad económica mientras Kia seguía aprendiendo cómo fabricar coches cada vez mejores.
El SsangYong Rodius se ganó una reputación muy particular por un diseño que todavía hoy resulta difícil de clasificar. Sus proporciones parecían combinar elementos de monovolumen, SUV y vehículo familiar sin conseguir una armonía visual evidente. El resultado provocó numerosas críticas y convirtió al Rodius en uno de los coches más utilizados como ejemplo de diseño automovilístico controvertido. Sin embargo, detrás de aquella estética había algunas cualidades interesantes: un habitáculo muy espacioso y una capacidad razonable para realizar largos viajes familiares. SsangYong llegó a realizar una actualización estética para intentar suavizar sus formas, pero para entonces la reputación del modelo ya estaba firmemente establecida entre los aficionados.
Los Hyundai Ioniq 5 e Ioniq 6 muestran mejor que ningún otro modelo hasta dónde ha llegado Hyundai. El Ioniq 5, con su diseño retro y carrocería eléctrica, consiguió ganar el premio World Car of the Year en 2022 y recibió reconocimiento tanto por su tecnología como por su capacidad de carga rápida y su espacioso interior. El Ioniq 6 siguió una estrategia completamente diferente con una carrocería aerodinámica de estilo streamliner y una autonomía superior a las 300 millas en determinadas versiones. Ambos modelos combinan tecnología eléctrica avanzada con interiores de calidad y diseños propios. Resulta difícil imaginar un contraste mayor con aquellos Hyundai de los años 80 y 90 que eran objeto de bromas por su calidad.