La NHTSA investigó aproximadamente 416.000 Tesla Model 3 y Model Y de los años 2021 y 2022 después de recibir más de 750 reclamaciones por frenadas repentinas sin una causa aparente. El fenómeno, conocido como phantom braking, puede resultar especialmente peligroso en autopistas, donde los conductores que circulan detrás disponen de poco tiempo para reaccionar. La investigación no demuestra por sí misma que exista un defecto generalizado, pero el volumen de vehículos implicados llevó a las autoridades a examinar los informes. Los propietarios pueden comunicar incidentes a la NHTSA para contribuir a la evaluación del caso.
El Tesla Model Y comparte la investigación que abarca unos 416.000 vehículos junto al Model 3. Según la información publicada sobre el expediente, los conductores denunciaron episodios de desaceleración intensa sin una advertencia clara ni un obstáculo aparente. Este comportamiento puede aumentar el riesgo de colisión por alcance, especialmente cuando otros vehículos circulan muy cerca. Conviene recordar que una investigación regulatoria no equivale a una declaración oficial de defecto. Los propietarios deberían familiarizarse con el funcionamiento de las ayudas a la conducción y consultar el manual para conocer cómo intervenir cuando el sistema de frenado automático actúa inesperadamente.
La NHTSA abrió una investigación sobre 1.732.000 Honda Accord de 2018 y 2019 y Honda CR-V de 2017 a 2019, tras recibir 278 reclamaciones relacionadas con frenadas automáticas aparentemente injustificadas. La magnitud de la investigación responde al elevado número de vehículos de esas generaciones que circulan por Estados Unidos. Aunque las reclamaciones representan una proporción pequeña de la flota investigada, la posibilidad de que un coche reduzca bruscamente la velocidad sin una causa real constituye un problema de seguridad relevante. Los propietarios deberían conservar los registros de servicio y documentar cualquier incidente para facilitar una eventual investigación posterior.
Dentro de la investigación conjunta de Honda, seis de las 278 reclamaciones mencionaban colisiones con lesiones leves. Los casos corresponden al expediente que incluye tanto el Accord como el CR-V de los años indicados, por lo que no deben interpretarse como seis accidentes atribuidos exclusivamente al SUV. Aun así, las denuncias ilustran las posibles consecuencias de una frenada inesperada, especialmente cuando el vehículo que circula detrás no puede detenerse a tiempo. Quienes tengan un CR-V de estas generaciones pueden consultar las campañas oficiales, conservar cualquier documentación relacionada con el sistema de frenado y acudir a un concesionario si detectan un comportamiento anómalo.
La NHTSA investigó aproximadamente 554.000 Nissan Rogue de los años 2017 y 2018 después de recibir 843 reclamaciones por problemas relacionados con el frenado automático de emergencia. Los informes citados incluían 14 accidentes y cinco personas heridas. Estos datos hicieron que el caso destacara entre las investigaciones sobre frenadas inesperadas, aunque la apertura de un expediente no confirma por sí sola la existencia de un defecto en todas las unidades. Los propietarios deberían comprobar si su vehículo tiene campañas pendientes y registrar las circunstancias de cualquier frenada anómala, incluidas la fecha, la ubicación y las condiciones de la carretera.
A diferencia de los casos que permanecieron bajo investigación, Mazda lanzó una llamada a revisión para 35.390 Mazda3 de los años 2019 y 2020. El problema afectaba al software del sistema Smart Brake Support, que podía interpretar erróneamente determinadas situaciones como la presencia de un obstáculo y activar los frenos. Este caso demuestra que los sistemas de asistencia pueden reaccionar incorrectamente cuando su software procesa mal la información disponible. Los propietarios deben comprobar si la campaña correspondiente se completó en su vehículo. La reparación vinculada a una llamada a revisión oficial se realiza sin coste para el propietario.
Una demanda presentada en Estados Unidos sostiene que las cámaras de monitorización del conductor de determinados Hyundai Santa Fe de los años modelo 2024 a 2026 pueden provocar frenadas repentinas. La reclamación se relaciona con el sistema que supervisa al conductor, en lugar de centrarse exclusivamente en la detección de obstáculos delante del vehículo. Según la información publicada sobre el caso, un boletín de servicio de enero de 2025 no ofrecía una reparación definitiva. Sin embargo, se trata de alegaciones judiciales que no deben considerarse hechos probados. Los propietarios que experimenten el problema deberían documentar los episodios y solicitar orientación por escrito al concesionario.
El Hyundai Tucson de los años modelo 2025 y 2026 figura entre los cinco modelos Hyundai mencionados en la demanda relacionada con supuestas frenadas provocadas por las cámaras de monitorización del conductor. Su inclusión no significa que todos los ejemplares presenten el problema ni que un tribunal haya confirmado la existencia de un defecto. El procedimiento se refiere a un comportamiento denunciado por los demandantes y su resultado puede tardar en conocerse. Los propietarios pueden consultar con Hyundai si existe alguna recomendación de servicio aplicable a su unidad y guardar constancia de cualquier incidente mientras se aclara el caso.
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