La Ram 1500 de 2019 acumula 1.465 reclamaciones ante la NHTSA, la cifra más elevada de todos los modelos incluidos en este listado. Los problemas relacionados con el sistema eléctrico concentran buena parte de las quejas, y numerosos propietarios apuntan a las filtraciones de agua a través de las juntas de la luneta trasera como posible origen.
Cuando el agua alcanza el cableado del habitáculo puede provocar corrosión en conectores, testigos de advertencia y fallos intermitentes de diferentes accesorios eléctricos. Algunos propietarios describen varias visitas al taller antes de que los técnicos encuentren que los problemas aparentemente independientes proceden de una misma vía de entrada de agua.
El Ford Explorer de 2020 suma 1.213 reclamaciones ante la NHTSA, con las averías de transmisión entre los problemas más repetidos. Algunos conductores aseguran haber experimentado una pérdida repentina de la capacidad de avance, incluso sin que aparecieran previamente testigos de avería o códigos de error evidentes.
El problema resulta especialmente preocupante en un SUV familiar de tres filas cuando aparece durante una incorporación o una aceleración. Algunas reclamaciones describen vehículos que pierden fuerza y obligan al conductor a dejar que el coche se detenga en lugar de continuar circulando con normalidad. También aparecen casos en los que el problema surge con pocos kilómetros y obliga a regresar varias veces al concesionario.
La Chevrolet Silverado 1500 de 2019 registra 1.080 reclamaciones ante la NHTSA, y una parte importante está relacionada con problemas mecánicos del motor V8 de 6,2 litros. Entre las quejas aparecen fallos de taqués y cojinetes que, según los propietarios, pueden terminar provocando una avería catastrófica e incluso el agarrotamiento del motor.
Una avería de este tipo mientras la pick-up circula a velocidad elevada deja de ser simplemente un problema económico. Algunos propietarios describen pérdidas repentinas de potencia y motores que dejan de funcionar sin señales previas claras, una situación especialmente delicada cuando el vehículo está remolcando o circulando por autopista.
La Ford F-150 SuperCrew de 2021 acumula 1.001 reclamaciones ante la NHTSA, muchas de ellas relacionadas con su transmisión automática de 10 velocidades 10R80. Los propietarios describen cambios descendentes bruscos, deslizamientos y problemas internos que pueden hacer que la transmisión tarde en encontrar la relación adecuada.
Para una pick-up concebida para transportar cargas y remolcar, una transmisión que da tirones, duda entre marchas o pierde suavidad bajo carga supone un inconveniente importante. Algunas reclamaciones señalan que los síntomas aparecen durante los primeros meses de propiedad, obligando a realizar visitas inesperadas al concesionario cuando el vehículo todavía es relativamente nuevo.
El Jeep Wrangler de 2021 suma 885 reclamaciones ante la NHTSA, con los problemas eléctricos entre los más frecuentes. Las quejas incluyen fallos de batería y del cuadro de instrumentos, pero también aparecen referencias al conocido «death wobble», un movimiento violento y repetitivo de la dirección que puede producirse a velocidades elevadas.
Mientras una batería descargada o un cuadro que deja de funcionar puede resultar molesto, una oscilación intensa del sistema de dirección representa un problema completamente diferente. Algunos propietarios aseguran que el fenómeno vuelve a aparecer incluso después de reparar componentes de la dirección y la suspensión, y que puede comenzar de forma inesperada durante la circulación por carretera.
El Kia Telluride de 2020 acumula 736 reclamaciones ante la NHTSA, y el consumo excesivo de aceite aparece como uno de los problemas recurrentes. Algunos propietarios aseguran que el motor puede consumir aceite suficiente como para activar avisos de nivel bajo antes de alcanzar el siguiente intervalo de mantenimiento.
Cuando el nivel desciende demasiado, el riesgo deja de ser simplemente tener que rellenar el aceite con mayor frecuencia. Algunas reclamaciones relacionan el problema con calados y averías del motor, mientras que determinados propietarios aseguran haber tenido que comprobar y añadir aceite semanalmente para mantener el nivel dentro del rango adecuado.
La GMC Sierra 1500 de 2021 registra 568 reclamaciones ante la NHTSA, muchas relacionadas con su motor V8. Entre ellas aparecen problemas de taqués y cojinetes similares a los que ya han provocado llamadas a revisión en otros vehículos de General Motors, pero algunos propietarios aseguran que sus unidades quedan fuera de los rangos de identificación afectados.
Esto genera una situación especialmente complicada para los propietarios que sufren una avería después de quedar fuera del alcance de una campaña. Las reclamaciones describen pérdidas de potencia, fallos graves e incluso motores que se agarrotan, en lugar de problemas que evolucionan lentamente y ofrecen mucho tiempo para reaccionar.
El Hyundai Palisade de 2020 suma 534 reclamaciones ante la NHTSA, con el motor como denominador común de numerosas quejas. Los propietarios denuncian un consumo de aceite que supera los niveles de tolerancia establecidos para el propulsor, llegando en algunos casos a provocar que el testigo de nivel bajo se encienda entre cambios de aceite.
Algunas reclamaciones describen repetidas visitas al concesionario antes de que se autorizasen comprobaciones más profundas del motor. Mientras tanto, varios propietarios aseguran haber tenido que rellenar aceite por su cuenta para evitar que el nivel descendiera demasiado. El caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de vigilar el consumo real de aceite incluso en vehículos relativamente modernos.