El 959 fue uno de los deportivos más avanzados de los años 80. Equipado con un motor bóxer biturbo de 2.8 litros y casi 450 caballos de fuerza, también introdujo tecnologías pioneras como la tracción integral controlada electrónicamente y un sistema de monitoreo de presión de neumáticos. A pesar de su innovación, nunca fue homologado para el mercado estadounidense, por lo que solo pudo importarse años después bajo la regla especial “Show or Display”.
El Skyline GT-R se convirtió en uno de los deportivos japoneses más deseados de los años 90. Con su motor biturbo y una potencia oficial cercana a los 276 hp, ofrecía un rendimiento impresionante para su época. Su fama creció aún más gracias a películas y videojuegos, pero durante años los conductores estadounidenses solo podían admirarlo desde lejos debido a las restricciones de importación.
Este modelo británico fue pionero al incorporar tracción integral en un automóvil deportivo de producción. Utilizaba un enorme motor V8 Chrysler de 440 pulgadas cúbicas junto con una transmisión automática Torqueflite. A pesar de su innovación tecnológica y su lujo, el diseño del sistema de tracción impedía fabricar una versión con volante a la izquierda, lo que limitó su venta casi exclusivamente al Reino Unido.
El SM combinaba la ingeniería avanzada de Citroën con un motor Maserati. Su suspensión hidroneumática, dirección asistida hidráulicamente y faros que giraban con el volante lo convertían en un auto muy adelantado a su tiempo. Sin embargo, esas mismas luces direccionales chocaban con las regulaciones estadounidenses de la época, lo que impidió su venta en ese país.
Durante los años en que Alfa Romeo abandonó el mercado estadounidense, los compradores se perdieron modelos interesantes como el GTV. Este coupé italiano destacaba por su diseño angular y distintivo, además de un motor 2.0 Twin Spark de 16 válvulas. No era el más potente de su categoría, pero ofrecía un manejo divertido y una estética muy característica de la marca.
Considerado uno de los autos japoneses más importantes de la historia, el 2000GT fue creado para demostrar que Toyota podía fabricar un verdadero deportivo de alto nivel. Con un motor de seis cilindros desarrollado junto a Yamaha, un diseño elegante y producción artesanal, solo se fabricaron 351 unidades. Su aparición en la película de James Bond You Only Live Twice ayudó a consolidar su leyenda.
Creado por Horacio Pagani tras su paso por Lamborghini, el Zonda sorprendió al mundo con su diseño extremo y su construcción en materiales compuestos. Equipado con motores V12 de AMG y una carrocería de fibra de carbono, combinaba potencia brutal con detalles artesanales de lujo. Durante años no fue homologado para Estados Unidos, por lo que solo podía importarse bajo reglas especiales.
Este modelo marcó el inicio de la era de los Ferrari con motor central trasero para autos de calle. El 365 GT4 BB utilizaba un motor flat-12 de 339 hp montado detrás del conductor, lo que mejoraba la distribución de peso y el manejo. Sin embargo, en plena crisis energética y con estrictas regulaciones en EE. UU., Ferrari decidió no exportarlo oficialmente a ese mercado.
El Cosmo Sport fue el primer deportivo de Mazda y el modelo elegido para presentar el innovador motor rotativo Wankel de la marca. Con un diseño futurista inspirado en la era espacial, fue producido artesanalmente entre 1967 y 1972. Solo se fabricaron 1.176 unidades, lo que lo convierte hoy en una pieza muy rara y valiosa dentro de la historia del automovilismo japonés.
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