El De Tomaso Mangusta fue uno de los deportivos italianos más espectaculares de finales de los años sesenta. Diseñado por Giorgetto Giugiaro durante su etapa en Ghia, utilizaba un chasis de acero con estructura central derivada del proyecto P70 y un motor Ford V8 situado detrás del habitáculo. Las primeras unidades europeas incorporaban un propulsor 289 de 306 CV, mientras que la mayoría de los ejemplares posteriores recurrieron al 302 de 230 CV. Entre 1967 y 1971 se fabricaron solamente 401 unidades. Su distribución de pesos, con aproximadamente un 56% de la masa sobre el eje trasero, contribuyó a una reputación de comportamiento delicado e inestable. De Tomaso terminó sustituyéndolo por el Pantera después de apenas cinco años, dejando un deportivo de diseño inolvidable, pero que exigía mucho cuidado al volante.
El Maserati Bora debutó en el Salón de Ginebra de 1971 con una configuración de motor central que supuso un importante cambio para la marca italiana. Diseñado por Giorgetto Giugiaro en Italdesign, incorporaba un V8 de 4,7 litros que desarrollaba 310 CV a 6.000 rpm, además de suspensión independiente en las cuatro ruedas. Su coeficiente aerodinámico era de 0,30, una cifra destacada para un deportivo de aquella época. También escondía una solución tecnológica poco habitual: un sistema hidráulico de alta presión procedente de Citroën que accionaba los frenos, permitía ajustar el asiento del conductor, modificaba la posición de los pedales y elevaba los faros escamoteables. Posteriormente recibió un V8 de 4,9 litros en determinadas versiones. Su producción terminó en 1978, después de fabricar 564 ejemplares, convirtiéndolo en uno de los Maserati clásicos más exclusivos.
El Ford GT40 Mk III nació del intento de trasladar parte de la tecnología del legendario deportivo de competición a un automóvil homologado para circular por carretera. Ford había ganado las 24 Horas de Le Mans cuatro veces consecutivas entre 1966 y 1969, pero la versión Mk III debía ofrecer una experiencia más cómoda y práctica. Utilizaba un motor V8 de 289 pulgadas cúbicas, con una potencia de aproximadamente 306 CV, y recibió modificaciones como suspensión más confortable, una zona trasera ampliada para equipaje, palanca de cambios central y elementos de iluminación adaptados a la normativa estadounidense. Su fabricación se realizó en Slough, Inglaterra, y solamente se construyeron siete unidades, cuatro de ellas con volante a la derecha. Su producción tan limitada demuestra lo difícil que resultaba convertir un auténtico coche de carreras en un deportivo de calle sin perder su esencia.
El Peugeot 205 T16 convirtió al popular compacto francés en una de las máquinas más extraordinarias de la historia del Mundial de Rallyes. Para cumplir con las normas de homologación del Grupo B, Peugeot desarrolló una versión de calle con motor central, tracción integral y un propulsor turboalimentado de cuatro cilindros y 1,8 litros que desarrollaba aproximadamente 200 CV. La marca construyó alrededor de 200 ejemplares de carretera, mientras que las versiones de competición alcanzaron niveles de rendimiento muy superiores. El proyecto consiguió los títulos mundiales de pilotos y constructores en 1985 y 1986, con Timo Salonen y Juha Kankkunen al volante. Sin embargo, la FIA eliminó el Grupo B del Mundial de Rallyes a partir de 1987 debido a los graves problemas de seguridad de aquella categoría. El 205 T16 pasó así de ser uno de los grandes protagonistas de la competición a convertirse en una pieza histórica de una era irrepetible.
El Lancia 037 Stradale fue la versión de carretera desarrollada para homologar el deportivo con el que Lancia competiría en el Grupo B. El proyecto contó con la participación de Abarth y Pininfarina, mientras que su mecánica recurría a un motor de cuatro cilindros y 2,0 litros con compresor volumétrico, capaz de desarrollar 205 CV a 7.000 rpm. A diferencia de sus principales rivales, el 037 mantenía la tracción trasera, una configuración que complicaba su comportamiento sobre superficies de baja adherencia frente a los vehículos con tracción integral. Aun así, Lancia consiguió ganar el Campeonato Mundial de Constructores de 1983. Para cumplir los requisitos de homologación se fabricaron algo más de 200 unidades de carretera, aproximadamente 207 según los registros citados. La llegada del Delta S4 con tracción integral terminó desplazándolo, pero el 037 continúa siendo uno de los deportivos de rallyes más especiales de su generación.
El MG Metro 6R4 fue una de las creaciones más radicales del Grupo B. Su nombre resumía su configuración: seis cilindros, rallyes y cuatro ruedas motrices. Rover desarrolló un motor V6 atmosférico de 3,0 litros situado en posición central, con cuatro válvulas por cilindro y tecnología desarrollada con la participación de Williams Grand Prix Engineering. La versión de carretera Clubman entregaba aproximadamente 250 CV, mientras que las variantes International destinadas a competición superaban los 410 CV. El fabricante produjo alrededor de 200 unidades de homologación para cumplir las exigencias del Grupo B. Tony Pond consiguió un destacado tercer puesto en el Rally RAC de 1985 con una unidad oficial, pero la desaparición de la categoría en 1986 acabó prematuramente con el proyecto. A diferencia de otros deportivos de esta lista, el 6R4 encontró posteriormente una segunda vida en pruebas de rallycross y competiciones nacionales.
El Ford RS200 fue desarrollado específicamente para competir en el Grupo B y se convirtió en uno de los proyectos más avanzados de la marca durante los años ochenta. Ford encargó su fabricación a Reliant en Inglaterra, mientras que Ghia participó en el diseño de la carrocería de materiales compuestos. Su motor Cosworth BDT turboalimentado de 1,8 litros desarrollaba 250 CV en la versión de carretera, una cifra considerable para un deportivo de producción limitada. La configuración mecánica era especialmente original: el motor se encontraba en posición central, pero la caja de cambios estaba situada delante, permitiendo distribuir la transmisión de potencia entre ambos ejes. Algunas unidades evolucionaron posteriormente a la especificación Evolution, con un motor de 2,1 litros que podía alcanzar aproximadamente 580 CV. Ford construyó las unidades necesarias para la homologación, pero la cancelación del Grupo B en 1986 impidió que el RS200 desarrollara todo su potencial deportivo.
El Vector W8 fue uno de los proyectos más extravagantes de la industria estadounidense de finales del siglo XX. Diseñado por Jerry Wiegert y desarrollado con la colaboración de David Kostka, utilizaba una carrocería de fibra de carbono y Kevlar, un suelo de estructura alveolar de aluminio y miles de remaches de especificación aeronáutica. Su motor V8 biturbo de 6,0 litros estaba situado en posición central y anunciaba 625 CV a 5.700 rpm en su configuración inicial. La compañía llegó a afirmar que el propulsor podía alcanzar hasta 1.200 CV con una presión de sobrealimentación superior, aunque esa cifra no representaba la potencia habitual de los coches entregados a clientes. El proyecto sufrió importantes dificultades financieras y terminó con la entrada de Vector en administración judicial en 1993. Antes de desaparecer, la empresa construyó solamente 17 unidades para clientes y dos ejemplares de preproducción, dejando uno de los superdeportivos estadounidenses más exclusivos de su época.
El Isdera Imperator 108i fue desarrollado por Eberhard Schulz, un ingeniero y diseñador que había trabajado en Porsche. Su origen se encontraba en el concept car CW311 de 1978, un prototipo que utilizaba un emblema de Mercedes-Benz, aunque nunca llegó a convertirse en un modelo de producción de la marca alemana. El Imperator conservó algunos de sus rasgos más llamativos, como las puertas de apertura tipo alas de gaviota y un periscopio en el techo que sustituía a los retrovisores convencionales. La mecánica procedía de Mercedes-Benz: inicialmente utilizó un V8 de 5,0 litros y posteriormente recibió motores de 5,6 y 6,0 litros, incluidos propulsores preparados por AMG con hasta 390 CV. Isdera fabricó aproximadamente 30 unidades entre 1984 y 1993, una producción extremadamente reducida que refleja las dificultades de mantener un proyecto de superdeportivo independiente. Su diseño y su ingeniería lo convierten en uno de los modelos más desconocidos y exclusivos de esta selección.
Relacionadas
Los World Car Awards llevarán sus finalistas a Londres
Los World Car Awards 2027 anunciarán sus tres finalistas por categoría el...