El Kia Telluride se ha ganado una sólida reputación entre los SUV familiares gracias a una tercera fila pensada para algo más que trayectos cortos con niños. Su carrocería de formas relativamente cuadradas prioriza el espacio interior y el volumen del habitáculo, con una última fila que ofrece unas cotas más aprovechables para pasajeros adultos.
El Hyundai Palisade comparte plataforma con el Telluride, pero ha desarrollado su propia reputación por combinar espacio para adultos y buenas credenciales de seguridad. La posición del asiento trasero permite mantener una postura más natural, evitando que los pasajeros tengan que viajar con las rodillas excesivamente elevadas o pegadas al pecho.
El Chevrolet Traverse utiliza una arquitectura de tracción delantera que permite aprovechar mejor el espacio disponible en el habitáculo. Su larga distancia entre ejes ayuda a proporcionar una tercera fila más generosa, mientras que la configuración de la plataforma mantiene una altura del suelo que facilita una posición más natural para las piernas de los adultos.
El Volkswagen Atlas fue desarrollado específicamente para el mercado norteamericano, con unas dimensiones generosas que favorecen el espacio en las tres filas. Volkswagen apostó por una carrocería más ancha y larga que la de otros SUV de la marca, una decisión que se nota especialmente cuando los pasajeros adultos ocupan los asientos posteriores.
El Toyota Grand Highlander nació precisamente para solucionar una de las principales críticas dirigidas al Highlander convencional: su última fila. Toyota creó un modelo de mayores dimensiones para ofrecer más espacio para las piernas y los hombros, convirtiendo la tercera fila en una zona mucho más apropiada para adultos.
El Jeep Wagoneer juega en una categoría superior por tamaño y utiliza una construcción de tipo body-on-frame. Su larga batalla permite ofrecer una tercera fila especialmente espaciosa, aunque esa ventaja llega acompañada de un mayor tamaño exterior, un consumo más elevado y una menor facilidad para maniobrar en espacios reducidos.
El Chevrolet Tahoe utiliza una plataforma de largueros compartida con las grandes pickups de Chevrolet. Sus dimensiones permiten disponer de un espacio considerable para las caderas y las piernas en la tercera fila, algo especialmente interesante para familias que necesitan ocupar regularmente todos los asientos.
El Ford Expedition parte de la misma filosofía de gran SUV sobre bastidor que la F-150. Además, la versión Expedition Max de batalla larga lleva todavía más lejos esa apuesta por el espacio, situando la tercera fila en una posición que permite aprovechar mejor la longitud total del vehículo y ofrecer mayor comodidad a los pasajeros adultos.
El Honda Pilot mantiene una silueta relativamente vertical en lugar de apostar por una línea de techo descendente. Esa decisión favorece directamente a la última fila, ya que permite conservar más altura libre y espacio para las piernas. Para las familias que transportan adultos con frecuencia, la ausencia de una carrocería tipo coupé se convierte en una ventaja práctica.
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