El Subaru Ascent es el SUV más grande de la marca japonesa y ha conseguido en diferentes ocasiones aparecer entre los modelos reconocidos por el Insurance Institute for Highway Safety (IIHS). Sus buenos resultados en pruebas de impacto frontal y lateral han contribuido a construir una sólida reputación entre las familias. Además, incorpora tracción integral de serie y el sistema EyeSight de asistencia a la conducción, con funciones como frenada automática de emergencia y mantenimiento de carril. Aun así, las calificaciones pueden variar según el año y el acabado, especialmente en aspectos como los faros, por lo que conviene comprobar siempre la evaluación correspondiente a la unidad concreta.
El Mazda CX-9 combinó durante años un habitáculo de tres filas con un comportamiento más cercano al de un turismo que al de un SUV tradicional. El modelo recibió reconocimientos de seguridad gracias a su buen comportamiento estructural y sus sistemas de prevención de colisiones, dependiendo de la configuración. Su interior de mayor calidad, el confort de marcha y su conducción ágil fueron otros de sus grandes argumentos. Sin embargo, Mazda terminó su producción para dar paso al CX-90, por lo que actualmente el CX-9 es principalmente una opción de segunda mano, donde las tecnologías de seguridad disponibles dependen mucho del año y el acabado.
El Honda Pilot lleva años siendo una de las alternativas más populares entre quienes necesitan un SUV de tres filas. Las generaciones recientes han obtenido buenos resultados en diferentes evaluaciones de seguridad, mientras que el paquete Honda Sensing añade tecnologías como prevención de colisiones y asistencia a la conducción. El comportamiento de los faros también ha tenido importancia en determinadas calificaciones. Como ocurre con el resto de modelos de esta lista, no todos los Pilot ofrecen exactamente el mismo nivel de protección o equipamiento, por lo que resulta fundamental diferenciar entre generaciones, años y acabados antes de comprar.
El Toyota Highlander se ha consolidado como uno de los SUV familiares de tamaño medio con una trayectoria de seguridad destacada. El modelo incorpora sistemas de asistencia de la familia Toyota Safety Sense, mientras que sus distintas generaciones han acumulado resultados favorables en pruebas de choque. Además, las versiones híbridas permiten combinar el espacio de un SUV de tres filas con un consumo más contenido. Eso sí, la tercera fila puede resultar justa para adultos y las calificaciones de seguridad cambian según el año y el equipamiento, algo especialmente importante al buscar una unidad usada.
El Hyundai Palisade apuesta por un habitáculo amplio de tres filas y una importante dotación tecnológica. Su estructura está diseñada para gestionar la energía de un impacto, mientras que diferentes versiones incorporan sistemas como la prevención de colisiones frontales. Los acabados superiores incluso añaden un ambiente próximo al de un SUV premium, con materiales de mayor calidad y abundante tecnología. Comparte buena parte de su base técnica con el Kia Telluride, aunque los compradores deben verificar siempre el equipamiento exacto de cada unidad, especialmente en modelos de los primeros años.
El Kia Telluride se convirtió rápidamente en uno de los modelos más populares de su categoría y recibió importantes reconocimientos de seguridad durante sus primeros años en el mercado. Su combinación de carrocería robusta, espacio interior y sistemas de asistencia a la conducción permitió que compitiera con modelos mucho más establecidos. También destaca por sus buenos valores residuales debido a la elevada demanda. Sin embargo, el equipamiento de seguridad no es idéntico en todos los acabados, por lo que resulta recomendable comprobar qué sistemas incorpora exactamente cualquier unidad usada.
Pocos fabricantes han construido una reputación tan ligada a la seguridad como Volvo, y el XC90 es uno de los mejores ejemplos. El SUV ha servido durante años como escaparate de tecnologías destinadas a proteger a los ocupantes, incluyendo sistemas de prevención de colisiones y soluciones específicas para reducir las consecuencias de determinados accidentes, como los sistemas de protección ante salidas de la carretera. Su precio es superior al de muchos rivales generalistas, pero su enfoque prioritario en la protección de los pasajeros continúa siendo uno de sus principales argumentos.
El Subaru Outback se encuentra en una zona intermedia entre un familiar elevado y un SUV convencional, pero sus credenciales de seguridad justifican su presencia en esta selección. La tracción integral de serie y el sistema EyeSight de asistencia a la conducción forman parte de su propuesta, mientras que su menor altura respecto a algunos SUV puede contribuir a una conducción más estable. Sus diferentes generaciones han recibido reconocimientos de seguridad, aunque los compradores deben comprobar la valoración correspondiente al año concreto, ya que tanto las pruebas como el equipamiento han evolucionado.
El Mazda CX-50 es uno de los modelos más recientes de esta selección y combina una carrocería compacta con una imagen más aventurera, mayor altura libre al suelo y tracción integral disponible. Sus primeros resultados en las evaluaciones de seguridad han sido positivos y le han permitido entrar en el grupo de los crossovers modernos con buenas credenciales. Su historial de pruebas todavía es más corto que el de modelos con décadas de trayectoria, pero sus resultados iniciales y su completo paquete de asistencia a la conducción lo convierten en una alternativa interesante para familias que buscan un SUV más manejable.