BMW está preparando una nueva forma de entender la conducción eléctrica, especialmente en sus futuros modelos de altas prestaciones. El primer BMW M eléctrico utilizará levas detrás del volante y un sistema de diferentes “stages” o etapas para recrear la sensación de cambiar de marcha, aunque el vehículo no necesite una caja de cambios convencional. La idea busca conservar parte de la conexión física que los conductores experimentan en un automóvil con motor térmico, pero sin introducir las pérdidas mecánicas asociadas a una transmisión tradicional. No se trata únicamente de añadir un efecto artificial, sino de utilizar la electrónica para modificar la respuesta del vehículo y crear una experiencia más emocional. Al mismo tiempo, los futuros modelos Neue Klasse incorporarán nuevas funciones de seguridad, entre ellas BMW Symbiotic Drive, que podrá utilizar información del conductor y de su entorno para decidir cuándo debe intervenir el vehículo.
La división BMW M está desarrollando su primer automóvil de altas prestaciones completamente eléctrico utilizando la plataforma Neue Klasse. El proyecto representa uno de los cambios tecnológicos más importantes de la historia reciente de BMW M, una división que durante décadas ha construido su reputación alrededor de motores de combustión, cajas de cambios y una respuesta dinámica muy particular. Ahora, la marca pretende trasladar esa filosofía al mundo eléctrico sin limitarse a aumentar la potencia. El uso de levas y del sistema de etapas apunta precisamente a conseguir una mayor participación del conductor. La plataforma Neue Klasse permitirá integrar desde el principio los componentes eléctricos, el software y los sistemas electrónicos necesarios para este nuevo enfoque. Para BMW, el reto será conseguir que un deportivo eléctrico no dependa únicamente de cifras de aceleración, sino que también ofrezca sensaciones capaces de convencer a los aficionados más tradicionales de la marca.
La plataforma Neue Klasse será la base de una nueva generación de vehículos eléctricos de BMW y permitirá ampliar considerablemente la oferta de la marca. Entre los futuros modelos se encuentra un nuevo BMW i3, que según las estimaciones disponibles podría alcanzar alrededor de 440 millas de autonomía, equivalentes a unos 708 kilómetros. Una cifra de este nivel situaría al modelo en una posición muy competitiva para quienes todavía consideran la autonomía uno de los principales obstáculos de los coches eléctricos. La nueva arquitectura no busca únicamente aumentar la capacidad de las baterías, sino mejorar la eficiencia general del vehículo y la integración entre hardware y software. BMW quiere que sus próximos eléctricos puedan recorrer largas distancias con menos paradas y, al mismo tiempo, ofrecer tiempos de carga competitivos. El futuro i3 será así una pieza importante dentro de una estrategia que pretende convertir la electrificación en una parte central de la gama BMW.
La transición eléctrica de BMW ya ha alcanzado un hito comercial importante: la compañía ha superado los 2 millones de vehículos eléctricos de batería vendidos acumulados. Esta cifra incluye los modelos completamente eléctricos comercializados por BMW hasta la fecha y demuestra que la electrificación ha dejado de ser una actividad minoritaria dentro del fabricante alemán. El crecimiento de la gama ha sido especialmente relevante en Europa, donde modelos como el BMW iX3 están contribuyendo a impulsar las ventas de vehículos eléctricos de la compañía. La llegada de la familia Neue Klasse debería acelerar todavía más esta transformación al incorporar nuevas generaciones de baterías, electrónica y software. Para BMW, alcanzar los dos millones de unidades supone disponer ya de una experiencia considerable en producción y comercialización de eléctricos, algo especialmente importante mientras la industria europea se prepara para una competencia cada vez mayor en tecnología y eficiencia.
BMW también está poniendo el foco en un problema que puede parecer pequeño, pero que tiene consecuencias importantes en las ciudades: los accidentes conocidos como “dooring”, que ocurren cuando un ocupante abre la puerta de un coche y golpea a un ciclista que circula junto al vehículo. En Berlín, estos accidentes representaron aproximadamente el 8 % de los incidentes relacionados con bicicletas durante 2024, según los datos citados en la información de partida. La cifra ayuda a explicar por qué los fabricantes están desarrollando sistemas capaces de vigilar no solo el tráfico que circula por delante, sino también el espacio situado alrededor de las puertas. En el caso de BMW, esta preocupación forma parte de la estrategia de seguridad de los futuros modelos eléctricos. La tecnología pretende anticiparse a situaciones en las que el conductor o un pasajero podrían abrir una puerta sin detectar a otro usuario de la vía, especialmente ciclistas que se aproximan desde la parte trasera.
Los modelos BMW Neue Klasse serán los primeros en incorporar el sistema de seguridad BMW Symbiotic Drive, una tecnología diseñada para analizar las acciones del conductor y determinar cuándo resulta necesaria una intervención. El sistema puede combinar información procedente de los movimientos del vehículo con elementos como la dirección de la mirada del conductor, buscando comprender mejor si la persona al volante ha detectado un peligro. Una de sus funciones será el Exit Warning, capaz de impedir que una puerta se abra cuando existe riesgo de golpear a un ciclista u otro usuario que se aproxima. El despliegue comenzará con el BMW iX3 y posteriormente se extenderá a otros modelos de la marca. Esta tecnología representa un cambio importante en los sistemas de asistencia: en lugar de limitarse a reaccionar ante una situación determinada, BMW pretende que el automóvil entienda mejor lo que está haciendo el conductor y cuándo necesita ayudarle.
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