La compañía estudia lanzar un sedán de tracción trasera destinado al mercado estadounidense. Este cambio supondría un giro importante para Buick, que lleva años centrada en los SUV. El objetivo es ofrecer un modelo con un enfoque más dinámico y atractivo para captar compradores más jóvenes.
Aunque los SUV siguen liderando las ventas, las berlinas están despertando nuevamente el interés de muchos compradores gracias a su comportamiento dinámico, mayor eficiencia y una conducción más refinada. Buick pretende aprovechar esta tendencia para volver a competir en este segmento.
El nuevo sedán se situará entre los modelos de acceso de menos de 25.000 dólares y los SUV de la marca que superan los 40.000 dólares, ocupando un espacio que actualmente no existe dentro de la gama. Su precio estimado estaría entre 35.000 y 45.000 dólares, convirtiéndose en una alternativa para quienes no desean un todocamino.
Diversas fuentes del sector apuntan a que Buick podría recuperar la denominación Regal, un nombre con una larga trayectoria dentro de la marca y especialmente recordado por sus versiones de carácter deportivo. Aunque todavía no existe confirmación oficial, sería una forma de reforzar el atractivo del nuevo modelo.
El futuro sedán utilizará la nueva plataforma Alpha 2-2 de General Motors, una arquitectura de tracción trasera que también dará vida al Chevrolet Camaro 2028 y al Cadillac CT5. Compartir esta base permitirá mejorar el comportamiento dinámico y reducir costes de desarrollo dentro del grupo.
Según las informaciones disponibles, el nuevo Buick será fabricado en la planta de Lansing, Michigan, una instalación con una larga experiencia en la producción de vehículos de General Motors. Esto refuerza la apuesta de la compañía por mantener este proyecto dentro de su red de fabricación estadounidense.
La versión básica del futuro sedán incorporará un motor 2.0 litros turboalimentado de cuatro cilindros con aproximadamente 250 caballos de potencia. Esta mecánica estará orientada a ofrecer un buen equilibrio entre prestaciones, eficiencia y costes de utilización.
Para quienes busquen un mayor nivel de prestaciones, Buick ofrecerá un motor 2.7 litros turbo de cuatro cilindros con más de 310 caballos. Esta variante permitirá al nuevo sedán competir con otras berlinas deportivas del segmento y reforzar su imagen como uno de los modelos más ambiciosos de la marca en los últimos años.
En la actualidad, la gama de Buick en el mercado estadounidense está formada exclusivamente por SUV y crossover, una estrategia que ha dejado fuera a las tradicionales berlinas. El lanzamiento de este nuevo modelo supondrá un importante cambio para diversificar su catálogo y recuperar presencia en un segmento histórico para la marca.
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