JAC parte con una ventaja importante frente a las marcas que dependen de importar vehículos terminados desde China. La compañía cuenta con una planta de ensamble en Ciudad Sahagún, Hidalgo, donde produce vehículos para el mercado mexicano.
Con el nuevo escenario arancelario, esa fabricación local puede reducir la exposición directa al impuesto aplicado a determinados automóviles importados.
La planta de JAC en Ciudad Sahagún comenzó a operar en 2017 y se convirtió en una pieza fundamental para la estrategia de la marca en México.
Su capacidad instalada alcanza aproximadamente 60.000 vehículos al año, lo que permite a JAC mantener una parte importante de su operación vinculada directamente al mercado mexicano.
El JAC 2 es uno de los modelos más importantes de la marca en México. Su antecesor, el Sei2, fue el primer vehículo comercializado por JAC en el país y ensamblado en Ciudad Sahagún.
Para 2026 incorpora un motor 1.5 litros y transmisión CVT en determinadas versiones, además de equipamiento como iluminación LED, cámara de reversa y control de crucero.
El JAC 4 es otra de las SUV importantes de la gama mexicana. La oferta incluye versiones con motor 1.6 litros y otras con 1.5 turbo y transmisión CVT, según configuración.
Su producción y comercialización dentro de México permite que el modelo tenga una posición diferente a la de un vehículo chino que llega completamente terminado desde Asia.
El JAC 6 PHEV representa el salto de la marca hacia los híbridos enchufables. Esta SUV combina un sistema de propulsión electrificado con una batería de 21,68 kWh y una autonomía eléctrica anunciada de hasta 120 kilómetros bajo ciclo NEDC.
También ofrece elementos como cámara de 360 grados, seis airbags y asistentes ADAS, reforzando la apuesta de JAC por productos más tecnológicos.
Que JAC ensamble en México no significa que sus precios estén completamente protegidos. La marca continúa dependiendo de componentes, materias primas y cadenas de suministro internacionales, por lo que otros costes pueden terminar repercutiendo en el precio final.
Además, el tipo de cambio, la logística, los equipamientos y los cambios de año-modelo pueden provocar variaciones aunque el vehículo no soporte directamente el mismo arancel que un automóvil terminado importado.
Para quien busca un JAC en México, el arancel por sí solo no parece suficiente para justificar una compra apresurada. La producción local coloca a la marca en una posición distinta frente a los vehículos chinos que llegan completamente terminados.
La decisión debería centrarse en el precio de la unidad, descuentos, financiación, inventario y llegada del siguiente año-modelo. Una promoción fuerte hoy puede ser más importante que esperar una hipotética bajada de precios.
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