La medida adoptada por la Administración Trump mediante la Sección 232 estableció un arancel adicional del 25% para automóviles, SUV, crossovers y camionetas ligeras importadas a Estados Unidos. La norma entró en vigor en 2025 y continúa formando parte del marco arancelario del sector.
Si una camioneta importada tuviera un valor sujeto íntegramente al arancel de 40.000 dólares, el 25% supondría 10.000 dólares adicionales en derechos de importación. Con una unidad de 50.000 dólares, el cálculo ascendería a 12.500 dólares. Esto es el coste arancelario teórico, no necesariamente el aumento exacto del precio en el concesionario.
No todas las camionetas asiáticas están sometidas exactamente al mismo esquema. El acuerdo entre Estados Unidos y Japón estableció que los automóviles japoneses queden sujetos a un arancel combinado del 15% cuando el tipo arancelario normal sea inferior a ese nivel. Por tanto, una camioneta japonesa puede tener un impacto diferente al de otro vehículo asiático sin un acuerdo equivalente.
El acuerdo comercial entre Estados Unidos y Corea del Sur establece un tratamiento específico para los vehículos surcoreanos: los aranceles sectoriales sobre automóviles y piezas se reducen a un 15% combinado cuando el arancel KORUS o MFN aplicable es inferior a esa cifra. Esto afecta directamente a modelos fabricados en Corea que se exportan al mercado estadounidense.
El arancel lo paga inicialmente el importador, no el consumidor directamente. Después, fabricantes, distribuidores y concesionarios pueden repartir el coste mediante aumentos de precio, reducción de descuentos, absorción parcial del impuesto o una combinación de estas estrategias. Por eso, un arancel del 25% no significa necesariamente que el precio de una camioneta suba exactamente un 25%.
El tratamiento cambia considerablemente cuando una camioneta se fabrica dentro de Estados Unidos, México o Canadá y cumple los requisitos del USMCA. En esos casos existen mecanismos que permiten calcular el arancel sobre determinados contenidos no estadounidenses, en lugar de aplicar automáticamente el 25% sobre todo el valor del vehículo.
Las camionetas fabricadas en China pueden enfrentarse a un conjunto diferente de medidas comerciales, ya que los vehículos están sujetos al régimen específico de la Sección 232 y otros productos chinos pueden estar afectados por aranceles adicionales. Además, la estructura final depende de la clasificación aduanera y del país de origen del vehículo. Por eso, no es correcto aplicar una única cifra a todas las camionetas asiáticas.
Incluso cuando el fabricante evita trasladar todo el arancel al precio de lista, el comprador puede terminar pagando más si desaparecen promociones que antes reducían varios miles de dólares el precio final. En un mercado con vehículos importados, el arancel puede repercutir tanto en el precio como en los incentivos comerciales. Los estudios económicos sobre los aranceles automotrices de 25% también han estimado incrementos medios de precios, aunque el impacto varía según el origen y el tipo de vehículo.
Para saber cuánto más puede pagar un comprador estadounidense, no basta con mirar la marca. Hay que comprobar país de ensamblaje, clasificación aduanera, contenido estadounidense y norteamericano, acuerdo comercial aplicable y política de precios del fabricante. Dos camionetas de marcas asiáticas pueden tener impactos arancelarios muy diferentes si una se produce en Estados Unidos y otra llega directamente desde Asia.
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