El nuevo arancel de hasta el 50% para vehículos procedentes de países sin tratado comercial con México comenzó a aplicarse el 1 de enero de 2026 y afecta especialmente a los automóviles ensamblados en China. Sin embargo, JAC cuenta con una característica que la diferencia de buena parte de sus competidores: ensambla vehículos en México desde 2017, en su planta de Ciudad Sahagún, Hidalgo.
Por ello, no sería correcto calcular automáticamente un aumento del 50% sobre el precio de venta de los JAC que se comercializan en el país.
La fábrica de JAC en Ciudad Sahagún utiliza un esquema Semi-Knocked Down (SKD), mediante el cual determinados vehículos llegan parcialmente desmontados para ser ensamblados en territorio mexicano. La instalación tiene una capacidad instalada superior a 60.000 unidades anuales y actualmente permite producir más de 30.000 vehículos al año.
Este modelo de producción es precisamente uno de los motivos por los que JAC puede evitar el impacto directo que sufren los vehículos terminados importados desde China.
Si un vehículo costara 400.000 pesos mexicanos, aplicar matemáticamente un 50% daría 200.000 pesos adicionales y un supuesto precio de 600.000 pesos. Pero esa cuenta no representa lo que necesariamente ocurrirá con JAC, porque el arancel está relacionado con la importación de vehículos procedentes de países sin tratado, no con el simple hecho de que la marca sea china.
La propia situación de JAC en México demuestra por qué es necesario diferenciar origen de la marca, lugar de ensamblaje y régimen de importación antes de calcular un posible incremento.
Uno de los ejemplos más recientes es el JAC 4 año modelo 2027, que llegó a México con un precio de 369.000 pesos. El modelo incorpora un motor 1.5 turbo de 134 CV, transmisión CVT, cámara panorámica de 540° y diferentes sistemas de asistencia a la conducción.
El lanzamiento es relevante porque demuestra que JAC continúa actualizando su gama y manteniendo precios definidos en México pese al nuevo escenario arancelario que afecta a los vehículos importados desde China.
La oferta mexicana de JAC incluye modelos con precios muy diferentes. La información comercial de la marca sitúa al Sei2 desde 299.000 pesos, al Sei4 Pro desde 355.000 pesos, al Sei7 Pro desde 484.000 pesos y al Sei6 Pro desde 557.000 pesos.
También existen alternativas como la JAC 8, que actualmente aparece desde 499.000 pesos en listados de mercado, mientras que la JAC 6 PHEV se sitúa alrededor de 599.000 pesos. Estos precios pueden variar según año-modelo, versión, equipamiento y condiciones de financiación.
Que JAC ensamble en México no significa que quede completamente aislada del nuevo escenario comercial. La producción bajo SKD requiere importar determinados componentes y conjuntos, por lo que los cambios arancelarios que afecten a las piezas utilizadas en la fabricación pueden aumentar los costes industriales.
La diferencia está en que ese impacto no equivale automáticamente a aplicar un 50% sobre el precio final del vehículo. El coste adicional dependerá del origen de las piezas, su clasificación y del régimen bajo el que entren al país.
La estrategia industrial también puede jugar un papel importante en los próximos años. La planta de Ciudad Sahagún tiene capacidad instalada para más de 60.000 unidades anuales, mientras que la operación ha llegado a superar las 30.000 unidades ensambladas por año.
Además, la instalación permite ensamblar diferentes modelos, lo que da a JAC margen para adaptar su producción a la demanda mexicana. Esto puede convertirse en una herramienta para reducir la exposición a vehículos terminados importados desde China.
El escenario actual no permite afirmar que los JAC vayan a subir automáticamente un 50%. De hecho, la información disponible muestra que la marca ha quedado en una posición diferente gracias a su fabricación mexicana. Al mismo tiempo, los precios de JAC pueden modificarse por año-modelo, versión, equipamiento, financiación y decisiones comerciales.
La propia JAC advierte que sus precios son recomendados al distribuidor y que pueden cambiar según año-modelo, versión y equipamiento. Por eso, un posible aumento futuro tendría que analizarse modelo por modelo y no aplicando directamente el porcentaje del nuevo arancel.
La caída de las importaciones asiáticas durante 2026 muestra que el nuevo esquema arancelario ya está modificando el mercado mexicano: las importaciones de vehículos desde China disminuyeron 31,1% durante el primer semestre de 2026, según datos citados de la Secretaría de Economía.
En ese contexto, JAC cuenta con una estructura industrial mexicana que reduce su exposición al arancel aplicado a los vehículos terminados importados. Por ahora, no existe base para afirmar que sus coches vayan a encarecerse un 50%; cualquier incremento dependerá de los costes de producción, componentes, logística y estrategia comercial de la marca.
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