Cuando Adrian Newey asumió su nuevo puesto en Aston Martin, dejó un regalo de despedida impresionante en Red Bull Advanced Technologies: el hiperdeportivo RB17. Presentado a principios de 2026, esta bestia incorpora mejoras significativas respecto al prototipo de 2025, consolidando el legado de uno de los ingenieros más influyentes de la Fórmula 1.
La versión v2.0 impresiona con faros LED en forma de “hockey stick”, una aleta dorsal más pronunciada para estabilidad a velocidades extremas y un sistema de escape reimaginado que atraviesa la cubierta del motor. Cada detalle busca la eficiencia aerodinámica y la gestión del calor sin comprometer la velocidad.
En el corazón del RB17 late un motor V10 de 4.5 litros diseñado por Cosworth, capaz de alcanzar 15.000 RPM. Este propulsor genera 1.000 CV por sí solo, complementado por un motor eléctrico de 200 CV que suaviza la entrega de par y permite la marcha atrás, reduciendo peso innecesario.
Mientras la industria se obsesiona con baterías pesadas y sensibles al calor, el RB17 mantiene un peso en vacío de solo 900 kg. Esta relación potencia-peso permite que el coche iguale tiempos de vuelta de Fórmula 1, demostrando que un motor de combustión interna de altas revoluciones sigue siendo insuperable en rendimiento puro.
En un guiño radical a las tendencias actuales, el RB17 prescinde de pantallas táctiles y elementos de moda. La cabina se centra en la conexión directa entre piloto y máquina, eliminando distracciones que podrían comprometer la seguridad a 320 km/h.
Los ingenieros de Red Bull optaron por interruptores táctiles tradicionales y un volante rectangular con solo lo esencial. Este enfoque permite precisión extrema durante la conducción y refleja la filosofía de Newey: simplicidad mecánica para lograr resultados extraordinarios.
Los asientos están integrados en el monocasco de fibra de carbono y las puertas mariposa delanteras facilitan el acceso. Así, el RB17 demuestra que el rendimiento máximo puede convivir con la usabilidad, sin sacrificar ergonomía ni funcionalidad.
Con un precio superior a 6,5 millones de dólares y solo 50 unidades fabricadas, el RB17 no es un simple capricho de lujo. Representa una inversión en historia de la ingeniería y una pieza mecánica destinada a apreciarse, frente a la tendencia de vehículos eléctricos genéricos y desechables.
Cada comprador recibe un programa de desarrollo personalizado y acceso a simuladores de nivel Fórmula 1, garantizando que tanto el coche como el piloto evolucionen en paralelo. Este enfoque refuerza la exclusividad y la conexión entre la máquina y su conductor.