El Mercedes-Benz Clase S es sinónimo de lujo y tecnología, pero este modelo en particular ha sufrido una caída significativa de valor en el primer año. Con una depreciación del 31,5%, muchos factores contribuyen a este fenómeno: su alto precio inicial, el costo de mantenimiento elevado y la competencia de modelos más modernos. La exclusividad que representa la Clase S no es suficiente para detener su caída en valor, lo que ha dejado a muchos propietarios con una pérdida considerable.
El Dodge Durango es un SUV de tres filas de asientos que ha tenido buenas críticas por su capacidad y potencia. Sin embargo, su antigua generación y bajo rendimiento en cuanto a eficiencia de combustible han reducido su valor significativamente en solo un año. Con una depreciación del 30,8%, muchos consumidores prefieren modelos más eficientes y con mejor tecnología, lo que ha hecho que la Durango pierda competitividad en el mercado de segunda mano.
El BMW Serie 7 ha sido históricamente conocido por su lujo y tecnología de vanguardia, pero este modelo no ha escapado de la depreciación brutal. Con una pérdida del 29,8% en su valor en solo un año, especialmente en su versión eléctrica i7, este sedán de lujo ha mostrado que, aunque sus características sean impresionantes, el costo de mantenimiento elevado y la rápida obsolescencia tecnológica lo hacen perder atractivo para los compradores a largo plazo.
La Ram 1500 Classic es un ejemplo de cómo la falta de innovación puede afectar a una camioneta popular. Con un diseño que no ha cambiado mucho en los últimos años y un nombre que recuerda a generaciones pasadas, este modelo pierde un 29,2% de su valor en el mercado de segunda mano. A pesar de ser una opción económica para quienes buscan una pickup, la falta de una versión completamente renovada impacta negativamente en su retención de valor.
El Infiniti QX80 es un SUV de lujo que, en papel, debería ofrecer lo mejor de la marca japonesa, pero ha sido duramente castigado en el mercado de segunda mano. La falta de innovación en sus plataformas y tecnología, sumado a un alto consumo de combustible, hace que este modelo pierda casi un 30% de su valor en solo un año. Aunque cómodo, su diseño y tecnología se sienten desactualizados en comparación con otros competidores que han renovado sus modelos, lo que convierte a este SUV en un pasivo costoso para el primer propietario.