Las persecuciones de alta velocidad requieren algo más que luces y sirenas. En Estados Unidos, determinados departamentos de policía utilizan vehículos preparados para responder ante conductores que intentan escapar a gran velocidad. La lista incluye desde SUV con motores turboalimentados y grandes V8 hasta deportivos tan sorprendentes como un Corvette e incluso un Mustang Mach-E GT eléctrico. Estas son las unidades policiales destacadas por sus velocidades máximas, desde los 130 mph (209 km/h) del modelo eléctrico de Nueva York hasta los 153 mph (246 km/h) del Volvo utilizado por la California Highway Patrol.
En Nueva York, el NYPD utiliza el Ford Mustang Mach-E GT, una elección que representa el avance de la electrificación incluso dentro de las flotas policiales. Su velocidad máxima alcanza los 130 mph (209 km/h), mientras que su gran ventaja está en la respuesta inmediata del sistema eléctrico. El Mach-E GT puede acelerar de 0 a 60 mph en 3,8 segundos, una cifra especialmente interesante para arrancadas rápidas en un entorno urbano como Manhattan. Aunque su velocidad punta queda por debajo de otros vehículos de esta lista, su aceleración instantánea y su carácter silencioso ofrecen un concepto diferente de vehículo de persecución.
Las largas carreteras de Kansas son el escenario perfecto para el Dodge Charger Pursuit con motor 5.7 HEMI V8, empleado por la Kansas Highway Patrol. Con 370 CV y una velocidad máxima de 140 mph (225 km/h), esta berlina estadounidense está concebida para mantener ritmos elevados durante persecuciones prolongadas. Su enorme presencia también forma parte de su función, especialmente en grandes vías como la I-70. Frente a la propuesta eléctrica del Mustang Mach-E, el Charger representa una filosofía mucho más tradicional, basada en cilindrada, potencia y el carácter inconfundible de un V8 americano.
Minnesota también dispone de una máquina especialmente preparada para las persecuciones rápidas. La Minnesota State Patrol utiliza el Ford Police Interceptor Utility con motor 3.0 EcoBoost y tracción AWD, un SUV policial capaz de alcanzar 148 mph (238 km/h). Su combinación de motor turboalimentado, tracción integral y carrocería SUV resulta especialmente apropiada para una región donde las condiciones meteorológicas pueden complicar la conducción. No se trata simplemente de un todocamino convencional con equipamiento policial: su configuración está pensada para ofrecer prestaciones suficientes cuando una patrulla necesita mantener el ritmo de vehículos especialmente rápidos.
La Ford F-150 Police Responder demuestra que una pick-up también puede convertirse en un vehículo de persecución de altas prestaciones. La Virginia State Police emplea este modelo, que alcanza una velocidad máxima de 150 mph (241 km/h). La receta combina las capacidades de una camioneta de gran tamaño con unas prestaciones sorprendentes para este tipo de carrocería. Su utilización en autopistas y carreteras secundarias demuestra que un vehículo policial no siempre tiene que ser una berlina o un SUV para desempeñar labores de persecución. La F-150 lleva el concepto de vehículo policial de altas prestaciones a un terreno completamente diferente.
El Chevrolet Impala Limited Police Vehicle utilizado por la Michigan State Police alcanza también los 150 mph (241 km/h). Esta berlina puede parecer mucho más convencional que un deportivo, pero su configuración policial la convierte en una herramienta diseñada para perseguir vehículos a velocidades elevadas. En Michigan, donde las condiciones de las carreteras pueden cambiar considerablemente durante el año, disponer de un automóvil preparado para tareas de persecución supone una ventaja para los agentes. El Impala representa además una época en la que las grandes berlinas estadounidenses todavía tenían un papel importante dentro de las flotas policiales.
Entre todos los modelos de esta lista, pocos resultan tan llamativos como el Chevrolet Corvette C4 utilizado por el Sioux City Police Department, en Iowa. Este deportivo alcanza los 150 mph (241 km/h) y está muy lejos de la imagen tradicional que solemos asociar con un coche patrulla. El Corvette C4 pertenece a una generación especialmente importante en la historia del deportivo estadounidense, y su presencia dentro de una flota policial convierte a este modelo en una auténtica rareza. Además de las labores de patrulla, un vehículo de estas características puede desempeñar un papel destacado en eventos comunitarios y campañas de seguridad vial.
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