Ford ha incorporado a David Hines, antiguo responsable de la NHTSA, como nuevo jefe de seguridad de vehículos. Su llegada se produce en un momento especialmente delicado para el fabricante estadounidense, que continúa afrontando numerosos problemas relacionados con calidad, producción y llamadas a revisión.
El objetivo de esta incorporación es reforzar los procesos internos y mejorar la detección de defectos antes de que los vehículos lleguen a los clientes. La decisión adquiere todavía más relevancia después de que un nuevo defecto haya obligado a revisar cerca de 80.000 SUV Ford Explorer y Lincoln Aviator.
El lanzamiento del Ford Super Duty 2023 estuvo marcado por importantes dificultades operativas. La compañía tuvo que enfrentarse a problemas de software y a la escasez de componentes esenciales, circunstancias que complicaron tanto la producción como la entrega de las unidades.
La situación puso de manifiesto deficiencias en diferentes áreas de la organización. El lanzamiento terminó convirtiéndose en uno de los episodios que más presión ejercieron sobre Ford y obligaron a la compañía a replantearse su estrategia para controlar los problemas de calidad.
Las consecuencias económicas del lanzamiento problemático del Super Duty fueron especialmente graves. Ford calcula que aquel episodio terminó suponiendo un impacto de 1.000 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud de los problemas acumulados durante el proceso.
El coste no estuvo relacionado únicamente con la fabricación de los vehículos. Los problemas de componentes, software, producción y calidad generaron una cadena de complicaciones que terminó afectando a diferentes áreas de la compañía. Para Ford, aquel episodio se convirtió en una señal clara de que necesitaba cambiar su manera de trabajar.
Después de los problemas del Super Duty, Ford decidió realizar una profunda reestructuración interna. La compañía sustituyó aproximadamente dos tercios de sus responsables en ingeniería, fabricación, cadena de suministro y operaciones industriales.
El movimiento pretendía atacar los problemas desde diferentes departamentos y evitar que los mismos errores se repitieran en futuros lanzamientos. La renovación del equipo directivo demuestra hasta qué punto Ford considera prioritaria la mejora de sus controles de calidad y producción.
El CEO Jim Farley impulsó además un cambio cultural dentro de la compañía. La nueva estrategia concede mayor importancia a solucionar los defectos antes de acelerar los ritmos de producción, modificando una dinámica en la que entregar vehículos rápidamente podía entrar en conflicto con la necesidad de garantizar su calidad.
La filosofía supone que un automóvil no debe llegar al cliente con problemas que podrían haberse detectado durante su desarrollo o fabricación. Para Ford, esta transformación resulta fundamental para recuperar confianza y reducir el número de incidencias que terminan desembocando en llamadas a revisión.
A pesar de las medidas adoptadas, Ford continúa enfrentándose a una elevada cantidad de llamadas a revisión. La compañía mantiene una de las tasas más altas de la industria, lo que demuestra que los problemas de calidad siguen siendo un desafío importante para el fabricante.
El volumen de campañas también aumenta la presión sobre la marca, ya que cada defecto requiere recursos para identificar las unidades afectadas, informar a los propietarios y desarrollar soluciones. La prioridad de Ford pasa ahora por detectar esos problemas antes de que lleguen a las carreteras.
Durante 2026, Ford ya ha acumulado 64 llamadas a revisión que afectan a más de 13 millones de vehículos, según los datos aportados. La magnitud de estas cifras pone de manifiesto el reto al que se enfrenta la compañía para mejorar sus procesos de control y prevención de defectos.
El nuevo problema de los Explorer y Aviator se suma así a un año especialmente complicado para Ford en materia de seguridad y calidad. Con la llegada de David Hines y la profunda renovación de sus equipos, el fabricante busca que la solución no consista únicamente en reparar vehículos, sino en evitar que los defectos lleguen al consumidor.
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