Ford y Geely crearán una empresa conjunta para producir nuevos vehículos en la planta valenciana de Almussafes, una operación que busca garantizar el futuro de una de las fábricas más importantes de la marca estadounidense en Europa. El acuerdo permitirá combinar la capacidad industrial de Ford con la experiencia de Geely en vehículos electrificados, dentro de una estrategia que contempla nuevos modelos destinados al mercado europeo.
El futuro crossover compacto de Ford utilizará la plataforma Global Intelligent New Energy Architecture (GEA) de Geely, una arquitectura desarrollada para vehículos de nueva energía. Su principal ventaja es la flexibilidad, ya que puede adaptarse a diferentes tamaños y configuraciones mecánicas sin necesidad de desarrollar una plataforma completamente nueva para cada modelo. Para Ford, recurrir a esta tecnología puede acelerar notablemente el desarrollo de su próxima generación de vehículos europeos.
La plataforma GEA admite motores eléctricos, sistemas híbridos enchufables y configuraciones híbridas con extensor de autonomía, lo que permitirá a Ford adaptar el futuro crossover a la evolución de la demanda europea. Esta flexibilidad resulta especialmente importante en un mercado donde la transición hacia el coche eléctrico avanza a diferentes velocidades dependiendo de cada país y donde las opciones electrificadas continúan ampliándose.
Centurion Industries, compañía vinculada a Geely, pagará 259 millones de dólares por una participación del 34 % en la planta de Valencia. La operación supone un cambio significativo en la estructura de la fábrica española y permitirá a ambas compañías compartir inversiones, recursos y capacidades industriales. Para Ford, además, representa una forma de reducir parte de la presión económica asociada al desarrollo y fabricación de nuevos modelos eléctricos.
La alianza permitirá a Ford aprovechar la estructura de costes y la velocidad de desarrollo de Geely, dos factores que se han convertido en grandes ventajas competitivas de los fabricantes chinos. La intensa guerra de precios existente en China ha obligado a sus compañías a desarrollar procesos industriales cada vez más eficientes, una experiencia que ahora puede resultar especialmente valiosa para un fabricante occidental que necesita mejorar su competitividad en el mercado eléctrico.
Para Geely, el acuerdo también supone una oportunidad estratégica para reforzar su presencia industrial en Europa. Fabricar vehículos en territorio europeo permite acercarse a los consumidores del continente y reducir la dependencia de las exportaciones directas desde China. Además, la colaboración con Ford proporciona a Geely acceso a una red industrial y a una marca con décadas de experiencia en el mercado europeo.
La llegada de nuevos modelos electrificados pretende garantizar actividad industrial en la fábrica valenciana durante los próximos años. El acuerdo contempla la producción de varios vehículos para ambas compañías, por lo que la planta podría convertirse en un punto estratégico para la fabricación de coches de nueva generación destinados a Europa. El reto será transformar esta cooperación tecnológica en suficiente volumen de producción y mantener la competitividad de la instalación frente a otras fábricas del continente.
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