Aunque el Hyundai Grandeur Hybrid se comercializa exclusivamente en Corea del Sur y no está disponible actualmente en Estados Unidos, su tecnología podría tener consecuencias mucho más amplias. En el mercado estadounidense, las generaciones anteriores fueron conocidas como Azera, pero Hyundai parece estar utilizando el actual Grandeur como laboratorio tecnológico para futuros modelos de Hyundai y Genesis. La gran novedad no está simplemente en instalar pantallas más grandes, sino en replantear la forma en la que conductor y pasajeros interactúan con todo el habitáculo. Por eso, Detroit debería prestar atención a lo que está desarrollando Hyundai.
La compañía organizó recientemente su primer evento tecnológico centrado en el Grandeur, donde mostró al público parte del trabajo realizado por sus ingenieros. La exposición incluyó demostraciones relacionadas con el sistema híbrido, los asientos, el software, la climatización, los sistemas de seguridad y diferentes elementos estructurales. La estrategia resulta interesante porque Hyundai no quiere limitarse a vender el resultado final: también busca explicar la ingeniería que hay detrás de la experiencia de los ocupantes. Es una señal de que la tecnología interior empieza a convertirse en uno de los principales argumentos de venta.
Uno de los mayores desafíos de los coches electrificados es conseguir espacio suficiente para las baterías sin perjudicar el habitáculo. Hyundai ha trabajado precisamente en ese problema en el Grandeur Hybrid. Los asientos traseros pueden reclinarse y disponen de ventilación, mientras que los ingenieros adelantaron los puntos de montaje aproximadamente 1,5 pulgadas y redujeron la altura del bastidor de la batería alrededor de 1,3 pulgadas. También rediseñaron el recorrido de refrigeración. Son modificaciones aparentemente pequeñas, pero juntas demuestran cómo Hyundai puede conseguir más confort para los pasajeros traseros sin renunciar al espacio necesario para el sistema híbrido.
El salpicadero del Grandeur permite comprobar hasta dónde quiere llegar Hyundai con el software. La berlina incorpora una pantalla central de 17 pulgadas que funciona mediante la nueva plataforma Pleos Connect, basada en Android Automotive OS. El sistema admite actualizaciones inalámbricas y cuenta con Gleo, el asistente de inteligencia artificial de Hyundai. Esta arquitectura puede ser especialmente importante para los próximos modelos, porque permite que el vehículo reciba nuevas funciones mediante software en lugar de depender exclusivamente de actualizaciones físicas. El coche empieza así a comportarse cada vez más como un dispositivo tecnológico conectado.
Hyundai también ha prestado atención a elementos que normalmente pasan desapercibidos. El Grandeur incorpora salidas de aire eléctricas con dirección del flujo controlada de forma independiente, permitiendo distribuir el aire con mayor precisión dentro del habitáculo. A esto se suma el Smart Vision Roof, cuyo cristal dispone de una superficie de apertura aproximadamente un 42% mayor que antes. Además, su transparencia puede regularse electrónicamente y mejora la protección frente al calor alrededor de un 30%, combinando una mayor sensación de espacio con una mejor gestión térmica.
La tecnología de seguridad también adquiere protagonismo con funciones que podrían terminar llegando a otros modelos de la marca. El Pedal Misapplication Safety Assist puede limitar la aceleración y aplicar los frenos cuando detecta una entrada involuntaria del pedal a baja velocidad, una situación especialmente peligrosa al maniobrar. Por otro lado, Memory Reverse Assist puede registrar hasta 164 pies de recorrido hacia delante cuando el vehículo circula por debajo de 19 mph y posteriormente reproducir esa trayectoria marcha atrás. Son sistemas pensados para situaciones reales, donde la tecnología puede intervenir para reducir errores humanos.
El mensaje de Hyundai va mucho más allá del Grandeur. La compañía está desarrollando una nueva filosofía en la que el habitáculo se convierte en una plataforma tecnológica, combinando inteligencia artificial, software actualizable, confort avanzado, climatización inteligente y sistemas de asistencia. Si esta estrategia termina trasladándose a futuros Hyundai y Genesis vendidos en Estados Unidos, los fabricantes tradicionales de Detroit tendrán que reaccionar. El reto ya no consiste simplemente en instalar una pantalla más grande: la batalla por el automóvil del futuro se está trasladando al modo en que las personas viven dentro del coche.
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