Stellantis prepara el regreso de la producción del Jeep Cherokee a la planta de Belvidere, en Illinois, una fábrica que llevaba años inactiva y que ahora será transformada para afrontar una nueva etapa. La compañía ha confirmado que las instalaciones producirán la próxima generación del SUV sobre la nueva arquitectura STLA One.
La operación supone mucho más que volver a poner en marcha una fábrica parada. Stellantis tendrá que adaptar las instalaciones a una arquitectura completamente nueva, con modificaciones en las áreas de estampación, carrocería, pintura y montaje general. El regreso del Cherokee se convierte así en una pieza importante dentro de la renovación industrial de la compañía en Estados Unidos.
Stellantis ha elevado su inversión prevista en la planta de Belvidere hasta más de 800 millones de dólares, frente a los más de 600 millones anunciados inicialmente en octubre de 2025. Hasta julio de 2026, la compañía ya había destinado más de 60 millones a diferentes trabajos relacionados con la futura producción.
El objetivo es preparar la fábrica para trabajar con STLA One y permitir que pueda fabricar vehículos con diferentes sistemas de propulsión. La magnitud de la inversión refleja la importancia que Stellantis concede a esta instalación y al futuro Cherokee dentro de su estrategia para el mercado norteamericano.
La próxima generación del Jeep Cherokee será el primer vehículo fabricado en Estados Unidos sobre la plataforma STLA One. Se trata de una arquitectura escalable que ha sido diseñada para admitir diferentes tamaños de vehículos y distintas tecnologías de propulsión.
Stellantis prevé iniciar la producción piloto del Cherokee en Belvidere durante la primera mitad de 2028, mientras que la fabricación destinada a los concesionarios está prevista para la segunda mitad de 2029. El calendario deja margen para adaptar los procesos industriales y validar todos los sistemas antes de alcanzar el volumen de producción.
La nueva plataforma STLA One ha sido concebida para reducir la cantidad de arquitecturas diferentes que utiliza Stellantis. Su diseño permite compartir componentes y tecnologías entre distintos modelos y marcas, reduciendo la duplicación de trabajo durante las fases de desarrollo.
Para Stellantis, esta estrategia puede traducirse en menores costes de ingeniería, mayor velocidad de lanzamiento y una fabricación más flexible. Al mismo tiempo, cada marca podrá conservar su propia identidad mediante diseños, equipamiento y configuraciones específicas, algo especialmente importante para Jeep dentro del enorme mercado estadounidense.
La modernización de la planta permitirá que Belvidere fabrique todas las variantes de propulsión previstas para sus futuros vehículos trabajando en dos turnos. Esta flexibilidad es uno de los principales argumentos de STLA One, una plataforma desarrollada para adaptarse a diferentes tecnologías.
La capacidad de cambiar entre distintas configuraciones permitirá a Stellantis responder con mayor rapidez a las variaciones de la demanda. En un mercado en el que las preferencias entre motores de combustión, híbridos y eléctricos pueden cambiar rápidamente, disponer de una fábrica preparada para diferentes soluciones puede convertirse en una ventaja estratégica.
STLA One incorpora una importante carga tecnológica. La arquitectura es compatible con sistemas eléctricos de 800 voltios, baterías de fosfato de hierro y litio y tecnologías de integración de batería directamente en la estructura del vehículo. También será la primera plataforma de Stellantis preparada para integrar STLA Brain, STLA SmartCockpit y tecnología steer-by-wire.
Estas soluciones buscan reducir peso, costes y complejidad, al mismo tiempo que permiten mejorar la velocidad de carga y actualizar funciones mediante software. Stellantis pretende llevar esta arquitectura a más de 30 modelos y superar los dos millones de unidades producidas hasta 2035, por lo que el Cherokee tendrá un papel especialmente relevante como primer modelo estadounidense basado en ella.
Aunque la reapertura de Belvidere ya está en marcha, el nuevo Cherokee todavía tendrá que superar varias etapas antes de llegar a los concesionarios. Stellantis prevé comenzar la producción piloto durante la primera mitad de 2028, una fase destinada a comprobar los nuevos equipos y procesos industriales.
La fabricación comercial está prevista para la segunda mitad de 2029, siempre de acuerdo con el calendario actualmente anunciado. Los trabajos sobre las áreas de estampación, carrocería, pintura y montaje ya forman parte de la preparación de una fábrica que tendrá que adaptarse completamente a la nueva arquitectura.
La reapertura de Belvidere también tiene una importante dimensión laboral. La planta quedó inactiva en febrero de 2023, dejando aproximadamente 1.300 trabajadores sin sus puestos de producción y generando años de incertidumbre para una comunidad vinculada históricamente a la fábrica.
Stellantis mantiene medidas de apoyo para los empleados elegibles que esperan regresar cuando comiencen las operaciones. Entre ellas figuran prestaciones complementarias por desempleo y cobertura sanitaria, además de medidas relacionadas con créditos de pensiones y posibles traslados temporales. El regreso del Cherokee puede marcar así el principio de una nueva etapa para la planta y sus trabajadores.
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