En los primeros años de fama de The Rolling Stones, la banda fue fotografiada junto a un Bentley 3½ Litre de 1935, uno de los modelos más emblemáticos de la marca británica tras su adquisición por Rolls-Royce en 1931. Este elegante automóvil representaba a la perfección el lujo clásico que comenzaba a rodear al grupo liderado por Mick Jagger.
John Lennon convirtió su Rolls-Royce Phantom V en una auténtica obra de arte. Tras un accidente en 1966, decidió repintarlo de un llamativo color amarillo con motivos psicodélicos diseñados por el artista Steve Weaver. Además, incorporó elementos poco habituales para la época, como un frigorífico, un tocadiscos, un televisor y un teléfono. Décadas después, el vehículo fue subastado por 2,3 millones de dólares y actualmente forma parte de la colección del Royal British Columbia Museum.
Antes de adquirir su famoso Rolls-Royce, John Lennon ni siquiera tenía permiso de conducir. Tras aprobar el examen en febrero de 1965, posó junto a George Harrison, Paul McCartney y Ringo Starr celebrando el momento al lado de un Triumph Herald, una imagen que quedó como uno de los recuerdos más curiosos de la historia del cuarteto de Liverpool.
Considerado uno de los mayores apasionados del motor de Hollywood, Steve McQueen reunió una espectacular colección de deportivos italianos. Entre ellos destacó el Ferrari 250 GT Lusso, equipado con un refinado motor V12 de 3.0 litros y producido en únicamente 351 unidades entre 1962 y 1964. El ejemplar del actor fue subastado en 2007 por 2,3 millones de dólares, consolidando aún más su exclusividad.
El líder de The Rolling Stones también fue propietario de un Aston Martin DB6, uno de los grandes iconos británicos de los años sesenta. En agosto de 1966 protagonizó un pequeño accidente en el centro de Londres tras colisionar con un Ford Anglia, un episodio que fue ampliamente fotografiado mientras Jagger conversaba con la policía junto a su deportivo.
La modelo y actriz británica Twiggy adquirió un Mercedes-Benz 250 SL cuando apenas tenía 18 años. El elegante descapotable alemán la acompañó durante más de una década antes de venderlo en 1978. Años después, el vehículo pasó a formar parte de la colección privada de Jay Kay, líder del grupo Jamiroquai y reconocido coleccionista de automóviles clásicos.
El batería de The Who destacó tanto por su personalidad como por su extraordinaria colección de coches. Entre los modelos que llegaron a formar parte de su garaje figuraban un Ferrari Dino 246 GT, un Mercedes-Benz SLC, un Rolls-Royce Silver Shadow Drophead Coupé, un Ford Model T y una exclusiva limusina Chrysler Wimbledon de 1939, utilizada presuntamente por el embajador estadounidense en Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.
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