El BMW 3/15 fue el primer coche producido por la marca tras su entrada en el sector automovilístico en 1928. Basado en el exitoso Austin Seven, este pequeño modelo permitió a BMW adquirir experiencia en la fabricación de automóviles. Su versión deportiva, denominada 3/15 DA-3 Wartburg, es considerada por muchos historiadores como el primer deportivo de la compañía, sentando las bases de la filosofía dinámica que caracterizaría a BMW durante décadas.
Aunque mantenía ciertas similitudes con su antecesor, el BMW 3/20 fue el primer modelo desarrollado con una personalidad claramente diferenciada. Incorporaba un motor profundamente revisado de 782 cc que alcanzaba los 20 CV, una cifra respetable para la época. Este modelo marcó el inicio de la evolución técnica de BMW y demostró que la marca podía crear automóviles propios más allá de las licencias heredadas.
El BMW 303 ocupa un lugar privilegiado en la historia de la marca por ser el primer modelo en incorporar la famosa parrilla de doble riñón, un elemento que sigue identificando a BMW en la actualidad. Además, fue el primer vehículo de la compañía equipado con un motor de seis cilindros en línea, una configuración mecánica que se convertiría en una de las señas de identidad de la marca bávara.
Presentado en los años treinta, el BMW 326 destacó por su diseño más aerodinámico y refinado respecto a sus predecesores. También introdujo avances importantes como los frenos hidráulicos y una carrocería de cuatro puertas que ampliaba su versatilidad. Su motor de seis cilindros demostró tal calidad que posteriormente fue utilizado y adaptado por fabricantes británicos como Bristol, AC y Frazer Nash.
El legendario BMW 328 fue el primer deportivo desarrollado desde cero por la marca y rápidamente se convirtió en una referencia dentro del automovilismo. Su combinación de ligereza, rendimiento y comportamiento dinámico le permitió lograr importantes victorias en competición, incluyendo el prestigioso Mille Miglia de 1940. Hoy sigue siendo considerado uno de los coches más influyentes de la historia del deporte del motor.
Derivado del BMW 326, el BMW 327 ofrecía una propuesta más exclusiva y deportiva. Disponible en versiones coupé y cabriolet, destacaba por sus elegantes líneas y su refinada mecánica de seis cilindros. Algunas unidades equiparon el potente motor del BMW 328, dando lugar al exclusivo 327/28, una de las variantes más deseadas por los coleccionistas actuales.
Con el lanzamiento del BMW 335, la marca dio un importante salto hacia el segmento de lujo. Equipado con un avanzado motor de seis cilindros y 3,5 litros, era el BMW más sofisticado y potente de finales de los años treinta. Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial puso fin prematuramente a su producción, convirtiéndolo en uno de los modelos más escasos y especiales de la época.
Tras la guerra, BMW regresó al mercado con los BMW 501 y 502, dos berlinas de lujo que representaron el renacimiento de la compañía. El 501 destacó por su confort y amplitud, mientras que el 502 pasó a la historia por incorporar el primer motor V8 de BMW. Aunque fueron vehículos caros y comercialmente limitados, demostraron la capacidad tecnológica de la marca y prepararon el terreno para la expansión que llegaría en las décadas posteriores.