El Range Rover Classic fue el modelo que cambió para siempre el concepto de todoterreno. Durante los años 80 combinó auténticas capacidades off-road con un nivel de confort inédito para la época. Incorporó suspensión de muelles en lugar de ballestas, tracción total permanente, frenos de disco en las cuatro ruedas y el conocido motor V8 de 3,5 litros, convirtiéndose en uno de los 4×4 más influyentes de la historia.
Aunque no nació como un vehículo de producción convencional, Bigfoot se convirtió en una auténtica leyenda del mundo del motor. Basado inicialmente en una Ford F-250, evolucionó hasta incorporar componentes de camiones militares, dirección en las cuatro ruedas y gigantescos neumáticos de 48 pulgadas, sentando las bases de los actuales monster trucks que siguen triunfando en espectáculos de todo el mundo.
Los Jeep CJ-7 Renegade y CJ-8 Scrambler representan la esencia del todoterreno clásico estadounidense. El CJ-7 mejoró la estabilidad respecto al CJ-5 gracias a una mayor distancia entre ejes, mientras que el Renegade destacó por sus llamativos adhesivos, su exclusivo interior y una amplia oferta de motores, desde un diésel Isuzu hasta un potente V8 AMC de 5,0 litros.
La Toyota Hilux de tercera generación fue la primera de la gama en ofrecer tracción a las cuatro ruedas, una característica poco habitual entre las pick-up de su época. Su combinación de fiabilidad, resistencia y capacidad para el trabajo duro consolidó una reputación que todavía mantiene hoy, convirtiéndola en una de las camionetas más duraderas jamás fabricadas.
Con la llegada de la tercera generación, el Nissan Patrol modernizó su diseño sin perder su carácter indestructible. Conservó un chasis de largueros, ejes rígidos y suspensión por ballestas, pero mejoró notablemente el confort y el equipamiento. Gracias a ello se convirtió en un vehículo capaz de combinar el trabajo diario con las escapadas más exigentes fuera del asfalto.
El Suzuki Jimny demostró que no era necesario un gran tamaño para destacar en conducción todoterreno. La segunda generación ofrecía versiones cerradas, descapotables y pick-up, además de variantes con tracción trasera o total. Su ligero peso, sencillez mecánica y extraordinaria agilidad lo convirtieron en uno de los 4×4 más eficaces de su categoría.El Suzuki Jimny demostró que no era necesario un gran tamaño para destacar en conducción todoterreno. La segunda generación ofrecía versiones cerradas, descapotables y pick-up, además de variantes con tracción trasera o total. Su ligero peso, sencillez mecánica y extraordinaria agilidad lo convirtieron en uno de los 4×4 más eficaces de su categoría.
El Subaru BRAT cerró esta lista con una propuesta completamente diferente. Basado en el Subaru Leone, mezclaba el concepto de turismo familiar con una pequeña caja de carga al estilo del Chevrolet El Camino. Su tracción total, tamaño compacto y diseño único lo han convertido con el paso de los años en uno de los clásicos japoneses más buscados por coleccionistas.
El Mitsubishi Shogun, conocido en otros mercados como Pajero, revolucionó el segmento al combinar una auténtica capacidad off-road con un interior mucho más cómodo que el de muchos rivales. Su estructura de chasis independiente, suspensión delantera de doble triángulo, dirección asistida y motores turbodiésel marcaron un importante salto tecnológico dentro del mundo del todoterreno.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...